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A la espera del mejor banquete

Vinicius Andrade-Voluntario brasileño que, junto a otros 12 jóvenes, comerá mañana con el Santo Padre

A la espera del mejor banquete
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Hace cuatro años, Vinicius Andrade no tenía relación con la Iglesia. «Creía en Dios, pero no seguía ninguna confesión». ¿Cómo iba a imaginarse que mañana comería con la principal figura de la Iglesia? Este voluntario de 27 años es uno de la docena de jóvenes que compartirá mesa y mantel con el Papa. No sólo va a ser una novedad para Vinicius, el cardenal Bergoglio también se estrena con esta JMJ y su comida será uno de los encuentros más distendidos de su semana en Río. Hace unas semanas, Andrade supo por una llamada que era uno de los escogidos. De entre 600 voluntarios, se habían fijado en él. Hasta que llegue el almuerzo, el analista de sistemas recuerda como uno de los momentos más importantes de su vida católica, la JMJ de Madrid. «Durante ese viaje empecé a ver al Papa como un representante de Dios y sentí que estaba en el lugar correcto», comenta el converso. Y es que la Semana Santa de 2008 cambió su trayectoria vital. Un amigo le propuso colaborar como voluntario ayudando a familias necesitadas y «la fe que me transmitían me conmovió». Pocos meses después fue bautizado y decidió incorporarse al movimiento juvenil de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. «Empecé a evangelizar». Dos años después de recibir su llamada, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil le invitó a trabajar como voluntario. Coordinaría las redes sociales de la web que reúne a todos los movimientos juveniles del país. Éste fue el punto de partida que le llevaría a trabajar en la organización de la JMJ que oficialmente termina el domingo, pero que, para todos los implicados, va más allá del 28. «Después del encuentro, vamos a viajar por Brasil para seguir con nuestra experiencia y explicar a otros jóvenes nuestras vivencias». Él sabe que una experiencia como la JMJ no es única por la intensidad de cada una de sus actividades, conlleva una responsabilidad: «Seguir transmitiendo nuestras vivencias. La primera victoria es la experiencia de fe que tenemos con otras personas. Es una forma de multiplicar el mensaje y de intentar que otros jóvenes vean esta realidad de la que muchos no son conscientes». Seguro que durante la charla que los jóvenes mantendrán con Francisco mañana salen doce formas diferentes de vivir la fe.