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Tú puedes ser santo

«Alegraos y regocijaos» Es el título de la exhortación del Papa que busca santos «de clase media». Defiende la vida y alerta del riesgo de «atontamiento» por la comunicación virtual

  • El Papa Francisco ha hecho pública hoy su nueva exhortación apostólica «Gaudete et Exsultate» (Alegraos y regocijaos)
    El Papa Francisco ha hecho pública hoy su nueva exhortación apostólica «Gaudete et Exsultate» (Alegraos y regocijaos)

Tiempo de lectura 4 min.

10 de abril de 2018. 01:01h

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Álvaro de Juana Roma. 9/4/2018

«Alegraos y regocijaos» es el esperado documento que corona los cinco años del Pontificado del Papa argentino, quien en repetidas ocasiones ha recordado la llamada de todo cristiano a la santidad. La exhortación se divide en cinco capítulos con los títulos: El llamado a la santidad; Dos sutiles enemigos de la santidad; A la luz del maestro; Algunas notas de la santidad en el mundo actual; Combate, vigilancia y discernimiento. Todos ellos repartidos en un total de 177 puntos. En la introducción que realiza, el Pontífice explica desde el principio que Dios «no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada». Asegura asimismo que no es «un tratado sobre la santidad, con tantas definiciones y distinciones que podrían enriquecer este importante tema, o con análisis que podrían hacerse acerca de los medios de santificación». El objetivo que persigue con este nuevo texto «es hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió “para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor”».

En primera persona

Todo el documento está dirigido en primera persona al lector, a diferencia de las dos anteriores exhortaciones apostólicas «Evangelii Gaudium» y «Amoris Laetitia». Incluso lanza una serie de preguntas al lector para implicarle directamente. «¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia» o «¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales», son algunas de ellas.

En el documento relata que «me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo».

«De la puerta de al lado»

Francisco dice al lector que «en la Iglesia, santa y compuesta de pecadores, encontrarás todo lo que necesitas para crecer hacia la santidad». Pide pensar en los «santos de la puerta de al lado», es decir, no sólo en los «ya beatificados o canonizados». «Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: en esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. La santidad “de la puerta de al lado; “la clase media de la santidad”».

Agnosticismo y pelagianismo

Son «dos sutiles enemigos de la santidad». Sobre el primero dice que es «una de las peores ideologías», ya que, al mismo tiempo que «exalta indebidamente el conocimiento o una determinada experiencia, considera que su propia visión de la realidad es la perfección». Pero también «se vuelve especialmente engañosa cuando se disfraza de una espiritualidad desencarnada». Los pelagianos son aquellos que anulan la voluntad de Dios y creen que todo lo pueden con sus fuerzas, algo que también se da en la Iglesia y se manifiesta, por ejemplo, en la «obsesión por la ley, la fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, la vanagloria ligada a la gestión de asuntos prácticos, el embeleso por las dinámicas de autoayuda y de realización autorreferencial».

Bienaventuranzas

«¿Cómo se hace para llegar a ser un buen cristiano?», se pregunta Francisco. «La respuesta es sencilla: es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el Sermón de las Bienaventuranzas», responde. En la exhortación lamenta , además, «que a veces las ideologías nos lleven a dos errores nocivos». «Por una parte –critica el Papa– el de los cristianos que separan estas exigencias del Evangelio de su relación personal con el Señor, de la unión interior con él, de la gracia». Pero también considera «nocivo e ideológico» que algunos sospechen «del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista».

Defensa de la vida

El Papa dice tajante que «la defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria». Recuerda la situación que viven los inmigrantes que dejan su país en busca de un futuro mejor, y afirma que «no se trata de un invento de un Papa o de un delirio pasajero».

Redes sociales

Avisa de que «las formas de comunicación rápida y virtual pueden ser un factor de atontamiento que se lleva todo nuestro tiempo y nos aleja de la carne sufriente de los hermanos». Lamenta la violencia verbal en las redes sociales.

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