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El Papa «se encierra» en el Vaticano

Por sexto año consecutivo, Francisco pasará todo el verano en su residencia, aunque disminuirá la carga de sus audiencias y actividades para dedicar tiempo a la lectura y al rezo.

  • Francisco pasará el verano en la Santa Sede, al contrario de lo que hicieron otros pontífices
    Francisco pasará el verano en la Santa Sede, al contrario de lo que hicieron otros pontífices
Ciudad del Vaticano.

Tiempo de lectura 4 min.

08 de julio de 2018. 23:40h

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Álvaro de Juana Ciudad del Vaticano. 8/7/2018

Lejos han quedado ya esos años en los que Juan Pablo II y Benedicto XVI se tomaban unos días de descanso en la residencia papal de Castelgandolfo o incluso en el Valle de Aosta, en pleno Alpes Italianos. Aunque es verdad que en el mes de julio el Papa Francisco reduce al mínimo su agenda, el encuentro por la paz del sábado en Bari fue el vivo reflejo de cómo el Pontífice continúa fiel a esa tradición autoimpuesta de renunciar a las vacaciones y trabajar también en verano. Francisco ya lo dejó claro cuando afirmó no haberse ido de vacaciones desde el año 1975: «Cambio de ritmo, duermo algo más, leo cosas que me reposan, escucho algo de música, rezo más... Y todo eso me descansa».

En su etapa como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio tampoco abandonaba la ciudad; entonces también prefería permanecer en su casa preparando el nuevo curso y atendiendo a todo aquel que acudiese en busca de consejo o ayuda. Este será el sexto verano que Francisco pasará en el interior de los muros vaticanos, aunque es de prever que haga alguna pequeña escapada de pocas horas para visitar a algún amigo, institución o grupo.

El Vaticano comunicó hace unas semanas que en julio no habrá audiencias generales los miércoles en la plaza de San Pedro y tampoco se celebrarán las misas que cada mañana Francisco preside en la capilla de la Casa Santa Marta. La única cita que se mantiene durante este tiempo, y gracias a la cual los miles de visitantes y turistas que se acercarán en época estival a la Ciudad del Vaticano le podrán ver en persona, es el Ángelus dominical. De esta manera, el Papa argentino ha cambiado el ritmo que le imprimían al verano los otros Pontífices.

Pero, ¿a qué dedica el tiempo estos días? Cada año sigue el mismo «ritual»: reza, lee, prepara futuros documentos y también los próximos viajes y citas de calado que tiene por delante. Y es que en los próximos meses le esperan importantes compromisos internacionales, entre ellos el viaje a Irlanda a finales de agosto con motivo del Encuentro Mundial de las Familias. También irá el 15 de septiembre a Palermo, al Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes y las vocaciones en octubre, y a la canonización del Papa Pablo VI y del que fuera arzobispo de San Salvador, Óscar Romero.

Lo que aún se desconoce es si Benedicto XVI hará uso de las residencias de verano papales en el mes de agosto, como sí ha hecho anteriormente. De ser así, Castelgandolfo se cerraría al público. Allí, el Papa emérito aprovecharía para disfrutar de la belleza del lugar y de sus tranquilos e impresionantes jardines. Sin embargo, dada su fragilidad física lo más probable es que permanezca en su residencia del Vaticano, el monasterio Mater Ecclesiae.

Por su parte, Juan Pablo II prefería el Valle de Aosta, en plenos Alpes italianos, donde acudió en nueve ocasiones. Allí dedicaba su tiempo a sus actividades preferidas: excursiones por la montaña, conversaciones con amigos, lectura de libros de filosofía, teología y literatura, y rezos. «Amo estas montañas, desde aquí arriba se respira con el aire puro de los montes la invitación misteriosa a la fe y a la conversión», dijo una vez.

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