Fernando Plaza: "Los toreros somos como Batman, nos alimenta el miedo"

El espada de 23 años actúa mañana en el primer festejo de la Feria de Otoño de Las Ventas junto a El Rafi y Tomás Rufo y ante astados de Fuente Ymbro.

El espada de 23 años actúa mañana en el primer festejo de la Feria de Otoño de Las Ventas junto a El Rafi y Tomás Rufo y ante astados de Fuente Ymbro.

Mañana arranca la Feria de Otoño de Las Ventas con la novillada de tres de los espadas más destacados de la temporada, El Rafi, que pisará la Monumental por primera vez esta temporada aunque ya ha triunfado en Nimes y Valencia, Tomás Rufo, ganador de las nocturnas y Fernando Plaza. Hablamos con este último que en poco más de una temporada se ha convertido en uno de los máximos alicientes de su escalafón. Fernando, que lidiará por primera vez los astados de Fuente Ymbro, entraba fuerte en Las Ventas dando una vuelta al ruedo el día de su presentación y dejando después muy buenas sensaciones en San Isidro. Un gran comienzo de temporada que le ha valido también un frenético final. El de Aranjuez está acartelado además en Zaragoza, Valencia y en las ferias novilleriles más importantes de septiembre y octubre, como Algemesí o el Zapato de Oro de Arnedo. Viene de torear casi nueve tardes consecutivas, un ritmo asfixiante que hace de jugarse la vida casi una rutina, algo que él disfruta: «Me siento muy afortunado, es el fin de temporada soñado. Seguro que después lo echaré de menos». Una de sus últimas paradas fue en Moralzarzal, donde sufrió una espantosa voltereta pero que como él aclara «solo fue un susto».

A tan solo un día de su cita más importante de la temporada, el diestro reconoce sentirse muy contento, pero también algo atacado por los nervios: «Siento la presión de que debo estar al menos a la misma altura que en mis dos tardes anteriores». A pesar del gran resultado que obtuvo, Fernando Plaza reconoce que fue una apuesta muy arriesgada: «Me presentaba en Madrid en mi primera actuación de la temporada y con solo siete novilladas con picadores en mi currículum. Pero demostré que la entrega puede cubrir la falta de oficio». Desde aquel mes de mayo su nombre ha seguido sonando con fuerza, Madrid tiene puestas sus esperanzas en él y en su mano izquierda: «Ya se verá si el toreo al natural se convierte en mi sello de identidad, pero sí es cierto que me siento más torero con la izquierda».

La campaña promocional de la feria de este año, bajo el eslogan «El otoño en Madrid es (T)oro», el ferrotipo y un cartel inspirado en otro siglo, recurre a un clasicismo con el que este joven de 23 años se siente curiosamente identificado: «Siempre me ha atraído el toreo de épocas anteriores, por eso he disfrutado mucho participando en esta campaña». Pero lejos de los ruedos Fernando asegura que «soy un chico como otro cualquiera de mi edad, incluso podría definirme como bastante friki (se ríe). Me encantan los cómics de Marvel y creo que los toreros nos parecemos un poco a Batman (personaje que hace unos días cumplía 8 décadas), hacemos de nuestro miedo una fortaleza».

Aunque su escalafón siempre está en constante cambio, este año ha sido llamativa la cantidad de nombres nuevos que han surgido, como el de Tomás Rufo o Diosleguarde más recientemente. «Nos persigue el mito de que ya no hay novilleros con ambiente, pero creo que es de las temporadas en las que estamos compitiendo un mayor número de espadas por estar en lo alto de la tabla». El escalafón actual lo lidera con ventaja Javier Orozco con 30 tardes, seguido por Manuel Diosleguarde, Carlos Aranda, Antonio Grande y Francisco de Manuel. Fernando Plaza ocupa el décimo puesto con 18 festejos, aunque cerrará 2019 rondando los 25.

Pero lejos de destacar por el momento de sus novilleros, el escalafón este año está despertando las alarmas por el descenso de festejos, algo que Fernando observa desde cerca: «El hecho de estar viviendo una temporada soñada no me impide fijarme en las cifras y son muy poco alentadoras. La gente se olvida de que el escalafón de matadores se nutre del inferior», añade. Este joven novillero, con largo camino por delante, cuenta en su cuadrilla con la mejor voz de la experiencia, la de un padre: «Aunque sufrimos por partida doble (se ríe), me da mucha confianza y me resta presión». Fernando, aunque todavía lo ve lejos, tiene claro que cuando surja una buena oportunidad de tomar la alternativa la cogerá «rápido y en la mano, la gente se cansa de ver los mismos nombres». Hasta entonces se concentra en mejorar con la espada, algo que le suma quebraderos de cabeza y le resta triunfos. En otoño Madrid es toro y oro.