La hora de la reforma de la Iglesia

El primer «Consejo de Ministros». Francisco aborda la remodelación de la curia como un asunto prioritario

El Papa Francisco presidió ayer el primer «Consejo de Ministros» de su pontificado, una novedad en la Curia vaticana llamada a repetirse. La reforma de la Iglesia y el balance de los seis meses pasados desde que Jorge Mario Bergoglio se convirtió en obispo de Roma fueron los dos temas principales tratados en la reunión, en la que participaron los máximos responsables de las congregaciones y los pontificios consejos, los «ministerios» de la Santa Sede, así como el presidente del Gobernatorado y el cardenal vicario de Roma.

Según informó el Vaticano en un escueto comunicado, la reunión sirvió para que Francisco, que ya se había visto de forma individual con todos sus «ministros» en los meses pasados, «escuchase las consideraciones y los consejos de sus principales colaboradores». El encuentro responde a las valoraciones tratadas durante las congregaciones generales, los encuentros previos al cónclave del pasado mes de marzo, cuando fueron muchos los purpurados que pidieron más comunicación y colegialidad dentro de la Curia romana. También deseaban poder hablar con el Papa sin tener que pasar filtros, como ocurría en muchas ocasiones durante el pontificado precedente.

El «Consejo de Ministros» constituyó un momento importante en la «reflexión del Papa sobre el gobierno de la Iglesia» de cara a la próxima cita importante en el camino de reforma de la comunidad eclesiástica. Se trata de la reunión que mantendrá del 1 al 3 de octubre con los ocho cardenales que forman parte de la comisión que creó en el mes de abril para que le aconsejara en la reforma de la estructura de la Santa Sede y en la manera de llevar el timón de la barca de Pedro. El cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, es el coordinador del grupo de purpurados. Todos ellos están ya recogiendo propuestas en sus distintas áreas de origen sobre qué cosas habría que cambiar en la Iglesia. Se espera que las líneas principales de actuación sean recogidas en un «instrumentum laboris», un documento de trabajo que utilizarán el Papa y los cardenales durante sus tres días de reuniones en octubre.

El «Consejo de Ministros» de ayer, celebrado en la Sala Bologna del Palacio Apostólico, se prolongó durante cerca de tres horas. Francisco no hizo ninguna intervención: se limitó a escuchar lo que le decían los distintos jefes de los dicasterios vaticanos. Las intervenciones, al parecer, fueron breves y concretas, por lo que todos tuvieron tiempo de hablar. El portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, comentó que no podía decir nada sobre los contenidos de la reunión, pues era de carácter privado, aunque confirmó que se trataba sin duda de una respuesta a «las esperanzas de los cardenales manifestadas durante el cónclave». «Antes del verano el Papa quiso verse de forma individual con sus colaboradores, mientras que ahora se ha pasado del coloquio personal a la consulta común», explicó Lombardi.