Toledo

Santa Teresa de Jesús o la científica que no pudo ser

"Única, excepcional, inteligentísima, con una personalidad inmensa y un carácter enormemente fuerte". Así era Santa Teresa de Jesús, cuya vida y obra ha adaptado para los niños la catedrática Rosa Navarro Durán, convencida de que de haber nacido ahora, quinientos años después, habría sido "física o científica".

"Hacer más accesible a los niños y a todo el mundo"una mujer "insólita"y "pionera"es el objetivo de "La vida y obra de Teresa de Jesús", contada por Rosa Navarro, especialista en literatura del Siglo de Oro, ilustrada por Jordi Vila Delclòs y editada por edebé.

A ella, "lo que le gustaría de verdad, no es que rezarán delante de ella como a una santa, sino que conocieran su obra y la imitarán", aseguró en una entrevista con Efe Navarro, vocal de la Comisión Nacional del Año Teresiano, que se celebra en 2015 con motivo del quinto centenario del nacimiento de Teresa de Ávila, en el centro de España.

Fue una "gran observadora", una "extraordinaria analista del alma", subrayó Navarro, comisaria, junto con el carmelita Juan Dobado, de la "gran"exposición que sobre Santa Teresa se celebrará el próximo año en la Biblioteca Nacional de España, de marzo a mayo.

Era una mujer "inmensa", de inteligencia "privilegiada" y de una capacidad de observación "extraordinaria", con unas dotes que de haber nacido en nuestro tiempo habría sido "científica o física", afirmó Navarro, quien lleva 45 años enseñando literatura española en la Universidad de Barcelona.

De "femina inquieta y andariega"llegaron a tildar sus detractores coetáneos a Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumana, una mujer que llegó a ser denunciada por la "horrible"princesa de Éboli y cuyos escritos pasaron por la lupa de la Inquisición.

Fue "excepcional"por su "tenacidad", su "constancia, por "no rendirse ante nada", por su "lucha continua", pero "desde la alegría, el entusiasmo"para sacar adelante su doble tarea: la de las fundaciones de conventos y la de la escritura.

La fundadora de la orden del Carmelo Descalzo abrió 17 conventos en las dos últimas décadas de su vida, que se apagó a los 67 años.

Nació un miércoles 28 de marzo de 1515 a las cinco de la mañana. Así lo dejó anotado su padre, un mercader de origen judío, quien tuvo doce hijos, dos de su primer matrimonio, y los otros del segundo, entre ellos Teresa, quien perdió a su madre cuando aún no había cumplido los 14 años.

Con apenas 21 años vistió el hábito y profesó los votos. Siempre sufrió de terribles dolores de cabeza y a los 27 años estuvo al borde de la muerte, hasta el punto de recibir la extremaunción, se despertó, pero tullida y tardó tres años en recuperar la movilidad.

La siguiente década alternó la desesperanza y los periodos de oración hasta que a los 40 años empezaron sus visiones místicas y a los 47 su carrera imparable como fundadora de conventos, no sin dificultades y trabas, que fueron muchas, incluida la Inquisición y algunos de sus superiores en la orden del Carmelo, que la llegaron a meter "presa"en uno de sus monasterios, en Toledo.

Todo esto lo cuenta en "El libro de la vida", que es en el que se basa Rosa Navarro para adaptar su extensa obra a los niños.

La obra literaria de la primera doctora de la Iglesia, que inició a los 50 años, es de "una modernidad absoluta", según Navarro, que afirma que le gustaría trasmitir "a niños, padres y maestros"con su libro que "hay que luchar, esforzarse y dar sentido a nuestro paso por la Tierra, que lo que hagamos sirva para ayudar a los demás".