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Una reforma vital para coordinar la cúpula vaticana

La Razón
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Pietro Parolin va a ser un secretario de Estado muy distinto a su antecesor, el cardenal Tarcisio Bertone. Cuando tome posesión de su cargo el próximo 15 de octubre, 45 días después de su nombramiento para permitirle así cerrar los asuntos que tiene pendientes en Caracas, se va a encontrar una secretaría de Estado en una situación muy diferente a la que ha vivido durante los siete años que ha estado comandada por Bertone.

Este organismo clave en el funcionamiento de la curia romana va a sufrir una profunda remodelación por parte del Papa. Se han acabado los tiempos en que se situaba muy por encima del resto de dicasterios de la Santa Sede y que había que pasar por ella para poder ver o hablar con el Pontífice. Algunos de los cambios pueden incluso llegar antes del 15 de octubre, pues del día 1 al 3 de ese mes Francisco se reunirá en Roma con los ocho cardenales que forman parte de la comisión que creó en abril para que le ayudara en el Gobierno de la Iglesia católica y en la remodelación de la organización de la Santa Sede.

Entre sus prioridades está la reestructuración de la Secretaría de Estado, para redimensionar su poder, mejorar su coordinación con el resto de «ministerios» de la Santa Sede y evitar las duplicidades. En este sentido, Parolin podría verse acompañado por un nuevo cargo, el de coordinador de la curia romana. El elegido sería un eclesiástico que, sin contar con responsabilidad en campo alguno del gobierno de la Iglesia, se encargaría de impulsar la comunicación entre los dicasterios vaticanos, así como de convocar y moderar los encuentros semanales entre los prefectos y presidentes de las congregaciones y pontificios consejos con el Papa. Se especula que estas reuniones podría celebrarse semanalmente, emulando los consejos de ministros de los gobiernos de cualquier otro Estado.

La creación del cargo de coordinador de la curia está dentro de las propuestas que los ocho cardenales de la comisión de purpurados tratarán con Francisco en octubre. Si finalmente el obispo de Roma se decide a dar este paso erigiendo este nuevo puesto, a buen seguro consultará el nombre del elegido con Parolin, pues ambos deberán trabajar codo con codo en el Gobierno de la Iglesia y en la profunda reforma de sus instituciones que Francisco quiere llevar a cabo.

El nuevo secretario de Estado, el eclesiástico más joven en llegar a este cargo desde los tiempos de Giovanni Pacelli, quien ocupó esta responsabilidad antes de ser elegido Papa en 1939 con el nombre de Pío XII, no heredará de Bertone otras dos de sus responsabilidades. El religioso salesiano seguirá siendo el camarlengo, por lo que hasta que cumpla 80 años en 2015 se hará con las riendas del gobierno de la Iglesia en caso de renuncia o muerte del Pontífice. Bertone, además, mantiene el puesto de presidente de la comisión cardenalicia encargada de controlar el Instituto para las Obras de Religión (IOR), la banca vaticana. Se espera que cese en esta responsabilidad el próximo mes de diciembre, cuando se completará el informe que está realizando Moneyval, un organismo dependiente del Consejo de Europa, para implementar medidas que garanticen que no hay lavado de dinero negro dentro del IOR.

Parolin tendrá en la curia un potente aliado, el purpurado Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio y con quien trabajó cuando éste fue secretario de Estado. Francisco trató el nombramiento del sucesor de Bertone en la reunión que mantuvo con Sodano el pasado martes.