Sociedad

Monitorizar la tiroides en quirófano evita lesiones en las cuerdas vocales

Emplear la neuromonitorización durante la cirugía reduce el riesgo de complicaciones

Tiroides
Tiroides

El 10% de la población padece enfermedades que afectan a la tiroides, a pesar de que un gran número de los pacientes no está diagnosticado. Cuando aparece esta patología, el tratamiento farmacológico suele ser el primer camino a seguir. Sin embargo, hay ocasiones en las que, a largo plazo, los medicamentos no resuelven el problema y hay que decantarse por la cirugía.

Frente a las alternativas más tradicionales en las cirugías de tiroides y paratiroides también es posible optar por la denominada neuromonitorización, una técnica con la que se reduce considerablemente el riesgo de posibles lesiones nerviosas y que ya utilizan los hospitales Quirónsalud Tenerife y Quirónsalud Costa Adeje, en las Islas Canarias, convirtiéndose así en los primeros centros privados de Tenerife en implementar este método quirúrgico. “Se trata de una prueba electrofisiológica que permite conocer el estado funcional de los nervios laríngeos recurrentes y que se realiza de forma intraoperatoria obteniendo información inmediata, con lo que ayuda a tomar decisiones en el mismo acto quirúrgico”, aseguran Julio Jordán y Juan Manuel Sánchez, especialistas en Cirugía General y Digestiva encargados de implementar esta técnica en los dos hospitales del Grupo Quirónsalud en la isla.

Gran avance tecnológico

La existencia de bocio, de nódulos tiroideos e incluso la aparición de un cáncer de tiroides son algunos de los problemas más habituales en los que se opta por la neuromonitorización para mejorar la vida del paciente. "Esta técnica supone un gran avance tecnológico, ya que ha mejorado considerablemente los resultados de esta cirugía tradicional, pues permite una mejor identificación visual de las estructuras anatómicas del paciente durante la intervención, lo que disminuye en gran medida la tasa de complicaciones que pueden aparecer, explican los expertos.

La gran diferencia entre esta nueva técnica frente a la tradicional es que hace posible el hecho de que los cirujanos vigilen y monitoricen en el mismo quirófano las terminaciones nerviosas de las cuerdas vocales del paciente. “Lo más importante es que el uso de esta técnica, en el caso de las operaciones de tiroides y paratiroides, permite minimizar el riesgo durante la intervención de dañar los nervios laríngeos, que son los responsables del movimiento de las cuerdas vocales y que, al estar en el cuello y muy próximos a las glándulas endocrinas, pueden verse afectados”, asegura el doctor Sánchez, quien hace hincapié en que “se trata de un sistema tecnológico de seguimiento que ya se aplica en otras especialidades quirúrgicas, aunque en nuestro caso se trata de la primera vez que se emplea en cirugía endocrina cervical en un hospital privado de Tenerife”.

Procedimiento

La forma de actuar del cirujano consiste, exactamente, en colocar, a través del tubo endotraqueal que se utiliza para anestesiar al paciente, un sensor situado a la altura de las cuerdas vocales. De esta manera, el dispositivo es capaz de captar la respuesta del nervio al estímulo eléctrico al que es sometido durante toda la intervención. De esta forma, tal y como explican los expertos, “los cirujanos somos capaces de tener localizados y controlados los nervios durante toda la intervención y así evitar dañarlos y, con ello, eludir una de las principales complicaciones de esta cirugía, que es, entre otras, la ronquera”, concluyen.