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Salud

España sufre la peor epidemia de gripe de los últimos cuatro años

Mientras el mundo teme el coronavirus, en nuestro país más de 150.000 personas se han enfrentado a la gripe en la última semana y un 40% de los mayores de 65 años precisa hospitalización

Toda la atención sobre el coronavirus, un microorganismo que parece haber puesto en jaque a la Salud Pública mundial. Y, de forma casi desapercibida, en nuestro país se elevan los casos de gripe semana tras semana. «A día de hoy vivimos una de las peores temporadas de los últimos cuatro años. Mientras, todos se fijan en el coronavirus, aquí los servicios de urgencias sufren los estragos del ascenso de las cifras», comenta Luis Puente-Maestu, jefe del Servicio Neumología del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid.

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Con los datos del Sistema centinela de vigilancia de gripe en España (ScVGE) del Instituto de Salud Carlos III en la mano uno se da cuenta de que la curva de crecimiento de casos aún no ha tocado techo, «nos quedan un par de semanas por delante. Los niños menores de 15 años son los auténticos propagadores del virus y en ellos es donde se ve una mayor incidencia», añade Puente-Maestu.

Mientras impera el miedo al contagio por el coronavirus, uno se despreocupa de la gripe. Un dato a tener en cuenta es que, según un artículo de Axel Kramer, del Instituto de Higiene y Medicina Ambiental del Centro Médico de la Universidad Greifswald (Alemania), publicado en «BMC Infectious Diseases», el virus de Wuhan sólo «vive» en los objetos un máximo de tres horas, frente a las casi 48 que lo hace el microorganismo estacional. Por lo que extremar la higiene de manos y mantener una serie de medidas preventivas en nuestro día a día es fundamental. «Como estamos aún en fase creciente todavía estamos a tiempo de que la gente se vacune, como medida para evitar la propagación del virus», comenta el neumólogo.

Así, las condiciones meteorológicas de las últimas semanas también favorecen la dispersión del virus y su supervivencia entre la población. «Diferentes estudios sugieren que las condiciones ambientales frías y secas favorecen la trasmisión, con picos máximos a 5ºC y una humedad relativa del 20%. Además, en ambientes fríos los virus son más estables, tanto las partículas infectadas transportadas por el aire (tos, estornudos) como las depositadas en superficies, sobreviviendo más tiempo», explica Alejandro Rodríguez, coordinador nacional del Grupo Español de Trabajo Gripe A Grave (Getag) de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc).

Iria Miguéns Blanco, urgencióloga y portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) explica que «en el momento actual la gripe está todavía en fase de ascenso en el contexto de epidemia. El nivel de gripe en el territorio nacional en cuanto a intensidad es medio. La Rioja, Navarra y Melilla son las regiones que presentan únicamente un nivel alto. Según la tendencia del Sistema de Vigilancia de Gripe en España, la tendencia, efectivamente es creciente en todo España».

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Junto a esto, Miguéns añade que «desde que se ha iniciado la temporada de gripe en 2019 la mayoría de los casos detectados son tipo A, hasta en el 70% de los casos y el 30% tipo B. Dentro de estos, entre los subtipados coincide con la vacuna en el caso del A la cepa H1N1 en la mayor parte del país». Así, la coincidencia con la composición de la vacuna estacional es la adecuada. «Aunque la intensidad de la gripe sea similar a las de años anteriores, tenemos hasta un 40% más que el año pasado», subraya Puente-Maestu. Y en este sentido, la portavoz de Semes asegura que «desde luego las asistencias por síntomas gripales se han incrementado, sobre todo desde el inicio del mes de diciembre hasta el momento actual. Más notable en pacientes a partir de 65 años. Si bien es cierto, que no todos los síntomas gripales son gripes, ni todo el incremento asistencial se ha debido a ello».

¿Psicosis?

Ya sea en broma o en serio, la obsesión por el virus ha llevado a más de un paciente al hospital por creer que se ha contagiado sin tener motivos para ello, o simplemente lo que en realidad tienen es un gripe o un resfriado. «Han acudido pacientes a nuestros servicios de urgencias por sospecha de coronavirus, no se ha tenido que activar el protocolo de nuestra comunidad al no cumplir ninguno de ellos los criterios de inclusión. No de forma alarmante, pero sí hemos atendido pacientes de forma diaria que acuden ante la posibilidad de tenerlo. Pacientes que han viajado recientemente a China, o que creen en diferentes contextos que podrían haberse contagiado», explica la portavoz de Semes.

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Los signos son claros: fiebre alta, cefaleas, falta de apetito y dolores musculares, todo ello en un periodo comprendido entre cinco y siete días. «Si a esto se añaden problemas respiratorios, ya que la cepa predominante, la AH1N1, tiende a causarlos, se debe acudir al médico. También cuando se trate de personas que vean agravadas sus otras patologías, sobre todo las que implican los pulmones», recalca el jefe del Gregorio Marañón.

Una vacuna para 20 años

El santo grial contra la gripe sería el desarrollo de una vacuna universal. Y en ello se encuentran muchos grupos de investigadores. En las primeras posiciones de esta carrera destaca un equipo de investigadores del Hospital Mount Sinai de Nueva York. Este grupo de la Facultad de Medicina Icahn trabaja en una molécula de inmunización universal efectiva con las cuatro cepas de esta enfermedad, que protegería durante veinte años y eliminaría la necesidad de una vacuna anual. «Tras un tiempo investigando sobre la gripe, tanto yo como mi equipo tenemos la esperanza de lograr una vacuna que ofrezca protección a cada cepa de gripe», apunta el director de este proyecto y profesor del departamento de microbiología de esta institución, Peter Talese, e insiste en que «las vacunas de la gripe son muy buenas, pero el virus muta de año en año y cada tres años se vuelvan inefectivas y sea necesario encontrar una nueva».

Este científico manifiesta que en la actualidad hay cuatro cepas predominantes de este virus, que están cambiando continuamente, por lo que como mínimo la inmunización debe alterarse anualmente para ser efectiva. Su funcionamiento estribaría en el entrenamiento de los anticuerpos para actuar en relación a las proteínas que el virus mantiene en sus capas exteriores, una parte de su estructura que no experimenta grandes modificaciones de año en año. Esta vacuna está en una fase de experimentación animal, y con cautela apuntan los buenos resultados, pero se trata de la primera de tres etapas de pruebas antes de conseguir una definitiva que pueda emplearse en humanos y que aun tardaría varios años.