Ainhoa Arteta: «En España resulta necesario crear una ley de mecenazgo»

La soprano celebra mañana en Madrid un concierto benéfico junto a la Orquesta de Extremadura organizado por la Fundación Luzón para recaudar fondos contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

La soprano celebra en Madrid un concierto benéfico organizado por la Fundación Luzón para recaudar fondos contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)
La soprano celebra en Madrid un concierto benéfico organizado por la Fundación Luzón para recaudar fondos contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)La Razon

Ainhoa Arteta posee una de las voces más espectaculares de la escena lírica de nuestro país, una voz que, además de erizar la piel, tiene poder sanador. Prueba de ello es que este martes 18 de febrero la soprano celebrará un concierto benéfico junto a la Orquesta de Extremadura organizado por la Fundación Luzón. El reto no es otro que recaudar todo el dinero posible para la financiación de la investigación contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que padecen unas 4.000 personas en nuestro país.

-¿Por qué se ha involucrado en esta iniciativa?

-Siempre que puedo aprovecho mi faceta profesional para ayudar a las personas que más lo puedan necesitar, como niños, mayores o enfermos con patologías raras como ELA. Creo que es mi deber como ciudadana y como artista, ya que siempre he tenido muy claro que quería realizar, de forma paralela, una carrera solidaria que sirviera para ayudar a los demás.

-Usted pone su granito de arena, pero reivindica con rotundidad la necesidad de una ley de mecenazgo. ¿Por qué?

-Una ley de mecenazgo resulta muy necesaria en este país para permitir ayudar a los que más lo necesitan. Creo que una ley así, obviamente controlada y bien desarrollada, ayudaría muchísimo. Yo pido que haya una facilidad para que el dinero que ahora se fuga a otros países se quede con nosotros.

-El martes interpretará un repertorio de ópera y zarzuela, acompañada por la Orquesta de Extremadura, bajo la dirección de Andrés Salado. ¿Cómo plantea esa cita?

-Creo que será una noche muy emocionante, cargada de sensaciones a flor de piel. Siento tocar la mano de Dios cuando canto y me gustaría que este concierto se convierta en un gran rezo.

-¿Se siente identificada con la filosofía de la Fundación Luzón?

-Tengo claro que la vida es un regalo y soy consciente de ello. Me fascina la actitud de Francisco Luzón, que sigue viviendo cada día como un obsequio. Creo que posee una gran luz y, a pesar de que su cuerpo le falla, su inteligencia sigue intacta, por lo que se convierte en un ejemplo a seguir. Personalmente a mí me inspira mucho optimismo.

-Confiesa sentirse afortunada por su buena salud. ¿Cómo se cuida?

-Intento actuar de una forma lo más natural posible, es decir, sin obsesionarme con la salud, porque convivo con mis hijos y ahí los catarros y mocos son difíciles de aislar. Aunque creo que el secreto se basa en mantenerse en activo, porque eso me ayuda a sentirme mejor. De hecho, recientemente he estado unos días parada y es cuando he cogido todos los virus. Pero, además, creo que resulta clave no dejar entrar al viejo en nuestra cabeza, es decir, sentirse siempre joven.

-¿Y cómo protege su voz?

-Se trata del único instrumento vivo, y si yo estoy sana, pues normalmente consigo que esté bien. Pero me considero una deportista de la voz, es decir, caliento el instrumento y la entreno de forma diaria y en ese sentido intento ser muy constante y disciplinada.

-Además, ha pasado por circunstancias vitales que la han hecho más fuerte mentalmente...

-Concibo la vida con mucho positivismo y estoy convencida de que las situaciones complicadas que se cruzan en nuestro camino llegan para hacernos más fuertes. Soy una persona creyente, porque considero que no estamos solos y que tenemos una gran ayuda espiritual que nos empuja en los momentos más delicados. En ese sentido, creo mucho en la energía mental de cada uno y estoy convencida de que las circunstancias de la vida, mejores o peores, no nos deben anclar, sino servir de acicate para convivir con ellas.