«La cirugía logra que el 99% de los diabéticos deje la insulina»

Entrevista al Dr. Jorge Solano, jefe de Servicio de la Unidad de Cirugía Laparoscópica Avanzada del Hospital Quirónsalud Zaragoza

Jorge Solano

1. ¿Se puede curar la diabetes mediante cirugía?

A día de hoy, una vez transcurridos diez años libre de enfermedad del primer paciente intervenido, podemos afirmar que está científicamente curado. Por lo tanto, podemos decir que la diabetes tipo 2 puede curarse con esta cirugía.

2. ¿Cómo se consigue? ¿En qué consiste la técnica?

Se realiza un «bypass» gastrointestinal. Esta técnica consiste en conectar una parte del estómago directamente con el intestino delgado para evitar que la comida pase por el duodeno y las inmediaciones del páncreas. Así, se impide que las hormonas causantes de la subida del azúcar reaccionen anulando el efecto de la insulina. La intervención se lleva a cabo a través de laparoscopia mediante cinco incisiones en el abdomen, con anestesia general. Dura entre 30 y 50 minutos y los pacientes pueden irse a casa transcurridas 48 horas y reincorporarse a la vida laboral entre una y tres semanas después. Este tipo de cirugía es más segura y eficaz y menos dolorosa e invasiva para el paciente que otros procedimientos utilizados actualmente. Deja menos cicatrices y reduce tanto el riesgo de infecciones en la herida como de problemas cardiacos y pulmonares.

3. Usted realizó la primera intervención de este tipo de la que se cumple ahora una década. ¿Cómo surgió la idea de ponerla en práctica?

Hace años, sabíamos que la diabetes se curaba al poco tiempo de realizar determinadas técnicas para combatir la obesidad, pero desconocíamos el mecanismo. Se descubrió que, concretamente en el intestino hay una serie de hormonas que activan la subida de los niveles de azúcar. En el caso de los diabéticos tipo 2 el problema es que la insulina no reacciona y por tanto no es capaz de regular esos altos niveles de azúcar. Así que, si se evita que la comida pase por esa zona del intestino, se evita la activación de estas hormonas y por tanto el resultado es inmediato. Esto ha supuesto un giro de 180 grados a la hora de plantearnos que beneficios podemos aportar a estos pacientes. Ya no sólo conseguimos que los pacientes adelgacen, sino que a través de diversas técnicas de «bypass» curamos otras enfermedades asociadas como hipertensión arterial, niveles elevados de grasas en sangre (triglicéridos y colesterol), insuficiencia renal, hígado graso, etc.; las cuales se solucionan en los primeros días o meses tras la cirugía, incluso mucho antes de alcanzar la pérdida de peso esperada. Este es el motivo por el que el que la cirugía de obesidad ha pasado a llamarse cirugía metabólica. Además, el «bypass» gastrointestinal ofrece buenos resultados a largo plazo a diferencia de otras técnicas cuyo índice de fracaso a los pocos años es mayor y no solucionan otros problemas asociados.

4. ¿Cuántas personas se han visto beneficiadas (aproximadamente)?

Desde febrero de 2010 el doctor Solano ha realizado junto a su equipo más de 700 operaciones de bypass gastrointestinal para personas diabéticas de toda España y más de 1500 intervenciones de cirugía metabólica en total, circunstancia que ha afianzado a la unidad como una de las que más experiencia tienen en nuestro país y una de las más destacadas del mundo.

5. ¿Qué porcentaje de éxito se logra con ella?

Las cifras que arroja esta intervención rozan el 100% de éxito y además los resultados son inmediatos. El 99% de los pacientes dejan de inyectarse insulina desde el primer momento; el 82% de los pacientes operados logra controlar la enfermedad sin pastillas; el 98% disminuyen su nivel de colesterol inmediatamente y el 72% baja sus triglicéridos de forma notable. La hipertensión arterial desaparece en el 66% de los casos y tan sólo el 17,8% necesita controlarse únicamente con pastillas.

6. ¿Cuál es el perfil del paciente que se puede someter a esta intervención?

Ante todo han de ser pacientes de diabetes tipo 2. Además, de esto las características necesarias para ser intervenidos con esta cirugía deben ser: un Índice de Masa Corporal (IMC) de mas de 30, es decir, un sobrepeso de 15 kilos o más; ser diabético de tipo 2, para la diabetes de tipo 1 no sirve esta cirugía, y pasar un cribaje y una analítica indicativa de si el páncreas es capaz de producir insulina. El protocolo inicial, además, exigía que el paciente llevara menos de 10 años de evolución de la diabetes. Sin embargo, al ser una enfermedad silenciosa, muchos de los pacientes la sufren durante años sin saberlo, hemos intervenido pacientes con más de 20 años de evolución y los resultados han sido muy satisfactorios.

7. ¿Y presenta algún tipo de efecto adverso?

El paciente debe tomar un suplemento vitamínico y realizar dos análisis de control al año, obviamente es mucho mejor que pincharse insulina, tomar múltiples medicamentos para colesterol, triglicéridos, hipertensión arterial y además, sufrir las consecuencias a medio y largo plazo de la diabetes.

8. ¿Está contraindicado en algún caso?

No es efectiva la intervención en la diabetes tipo 1, tampoco debe operarse pacientes que no han superado del todo un proceso oncológico (cáncer), ni aquellos con enfermedades psiquiátricas graves.

9. ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de estos diez años?

Esta técnica ha evolucionado mucho en poco tiempo; en Quirónsalud Zaragoza fuimos pioneros hace diez años; realizando operaciones que duraban entre tres y cinco horas y, en el momento actual, las hacemos en 35 minutos de media mediante laparoscopia. Por lo tanto, la técnica hoy es mucho más eficaz y segura.

10.¿Cómo es la vida del paciente tras la intervención? ¿cambia mucho?

La vida del paciente cambia radicalmente desde el primer momento tras la operación. Y lo hace principalmente y de forma cronológica en tres aspectos: Deja de ponerse insulina nada más salir de la clínica. Pasan de pincharse entre una y cinco veces al día a dejar de necesitarla. Una pérdida de peso moderada, pierden de 10 a 12 kilos y esto supone una mejora la calidad de vida en otros aspectos. Ven que muchas lesiones producidas por la diabetes retroceden: mejoran problemas renales y oculares, mejora la función sexual, etc. Un paciente diagnosticado de diabetes tipo 2 sabe que los próximos diez años aumentará la medicación, es muy probable que tenga que pincharse insulina, debería tomar pastillas para triglicéridos, colesterol; aumentará su probabilidad de desarrollar problemas vasculares como infarto, derrame cerebral, etc. En el momento en que se elimina este riesgo vascular, la probabilidad que tienen de sufrir complicaciones es la misma que la de la población normal y esto se traduce en una mayor esperanza y una mejor calidad de vida.