El Hospital Severo Ochoa, epicentro del coronavirus en España

250 infectados se agolpan en urgencias y alrededor de 180 aguardan un ingreso imposible. Algunos pacientes se han desplomado en las urgencias después de esperar tres días

Aunque todos los hospitales madrileños se están viendo desbordados por la avalancha de enfermos que acude a sus instalaciones, hay uno, si cabe, que sufre más que los demás la embestida de la pandemia: el Hospital Severo Ochoa.

Famoso hace años por el escándalo de las sedaciones irregulares a pacientes en estado muy grave que se practicaban en las urgencias, servicio que dirigía entonces el ya fallecido Luis Montes, el centro sanitario de Leganés soporta una presión asistencial demoledora sin que los especialistas de la Comunidad de Madrid se sepan todavía a ciencia cierta las razones epidemiológicas de ello.

Sólo en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) este centro mantiene ingresados a 19 enfermos, 17 de ellos con respirador, y se contabilizan siete fallecimientos. Sin embargo, el problema de este hospital no se ciñe sólo a la unidad de críticos, que se encuentra literalmente bloqueada, sino que afecta al conjunto entero de las instalaciones.

De hecho, el Severo Ochoa se encuentra totalmente colapsado desde el pasado jueves por la tarde, momento en el que, según fuentes sanitarias, empezó a paralizar los ingresos de enfermos con importantes síntomas de coronavirus que había en las urgencias porque había en ellos casi tantos esperando respuesta médica como hospitalizados en las plantas de todo el hospital.

En la mañana de este sábado, había en las dependencias de urgencias alrededor de 250 enfermos, de los que más de 180 se encontraban pendientes de ingreso. Las situaciones vividas en el hospital han sido dantescas en los últimos tres días.

Un enfermo mayor con síntomas merecedores de ingreso no pudo entrar por estar bloqueado el acceso a planta decidió abandonar las dependencias del Severo Ochoa para acudir a las instalaciones de una oficina bancaria con el fin de retirar dinero y acceder por su cuenta a un hospital privado en el que tendrá que abonar su atención, al carecer de aseguradora sanitaria que le cubra.

En las urgencias del Severo Ochoa algunos pacientes se han desplomado en la sala de urgencias y algunos han llegado a permanecer incluso tres días en una silla porque sólo se liberaban camas a medida que se producían fallecimientos y altas de pacientes ya curados.

La situación del hospital es tan grave, que éste será uno de los centros de actuación prioritarios de la Comunidad de Madrid con la implantación del nuevo hospital de campaña en las instalaciones de recinto ferial de Ifema.

En principio, la idea de la Consejería es trasladar a los pacientes diagnosticados en urgencias como merecedores de ingreso que no padezcan insuficiencia respiratoria severa a dichas dependencias, así como a algún hospital privado que aún cuente con camas. En principio, la derivación se haría en bloques, pero no se descarta hacerlo también de forma individual. Con eso se descongestionará el Severo Ochoa.