Semana trágica: España registrará 100.000 infectados y necesitará 2.200 camas de UCI solo en Madrid

Plantas enteras se convertirán en unidades de críticos. Los hospitales de campaña aliviarán las urgencias de los centros sanitarios, pero harán falta más

A pesar del cúmulo de infectados y fallecidos que ha dejado hasta ahora el coronavirus en España, lo más trágico está aún por llegar. No se sabe si será la peor semana de todas las que dure esta pandemia, pero en lo que todos los expertos coinciden es en que los días que transcurren desde hoy, 23 de marzo, hasta el próximo domingo, 29 de marzo, van a ser los más dramáticos que se ha vivido hasta ahora y en que arrojarán un saldo escalofriante nunca visto antes desde la Guerra Civil.

Los expertos consultados por LA RAZÓN confirman que, tal y como adelantó este periódico, el miércoles serán necesarias 1.500 camas de Unidades de Cuidados Intensivos (UCIS) en Madrid, después de que ayer se alcanzara la cifra de mil, dejando estas unidades de críticos bloqueadas a la entrada de más pacientes graves, tanto jóvenes como mayores. A finales de esta semana, las camas necesarias en la capital para atender a los infectados en peor estado de salud serán entre 2.000 y 2.200, dependiendo de la evolución de la pandemia.

Las mismas fuentes aseguran que el número total de infectados por coronavirus en España alcanzará también el domingo una cuantía de entre 80.000 o 100.000, sin que se hayan generalizado apenas los test de diagnóstico rápido, cuyo uso apenas ha comenzado a arrancar. Si se hubieran generalizado las cifras serían mucho mayores.

Las escenas dantescas y el enfado mayúsculo de los intensivistas debido a la impotencia para salvar vidas ante la falta de medios y la avalancha de enfermos es el preámbulo de lo que está por llegar. Uno de los que trabaja en un gran hospital de Madrid se lamentaba ayer ante sus compañeros de que ya no va a poder ingresar a ningún enfermo, con independencia de su edad. Su llanto físico no es único y se reproduce en todas las UCIS. El «bloqueo» de las mismas a la llegada de más pacientes por estar colapsadas está provocando que muchos fallezcan en planta sin que nadie pueda hacer nada por ellos. El problema de las UCIS es el que más va a golpear a la sanidad española y madrileña en los próximos siete días.

La Comunidad ha ido instalando sobre la marcha nuevas camas hasta llegar a una cifra cercana a mil. Lo ha hecho aprovechando lugares equivalentes que cuentan con cierto nivel de asepsia apto para los enfermos y respiradores, vitales para combatir la insuficiencia respiratoria de los afectados. Se trata de las unidades de reanimación, conocidas como REAS, y casi el 90% de la superficie de los quirófanos.

El problema es que las REAS ya están también llenas y los quirófanos van a estarlo. Esta situación obligará estos días a los hospitales a adoptar otras soluciones de emergencia, como la habilitación de lugares especiales o convertir plantas enteras en UVIS, destinando una habitación con la puerta abierta a cada enfermo.

Fuentes sanitarias explican que decantarse por esta opción implica no poder utilizar respiradores que precisen aire comprimido. En su lugar, se podría emplear respiradores pequeños como los que utilizan los neumólogos para los enfermos respiratorios. Los intensivistas se topan, además, con el problema añadido del cansancio acumulado tras más de 20 días críticos y con las infecciones que han podido contraer al atender a los enfermos sin el equipo adecuado de protección. Esta situación ha llevado a algunos hospitales como, por ejemplo, La Paz, El Clínico San Carlos, el Puerta de Hierro, Alcalá, Vallecas o Arganda, a formar equipos mixtos integrados por intensivistas, anestesistas y neumólogos. Los anestesistas están habituados a entubar y a controlar la respiración, como hacen en las REAS, y los neumólogos pueden supervisar al enfermo, analizar los gases o comprobar la saturación de oxigeno.

El problema no se circunscribe sólo a las UCIS, aunque es donde golpea ya de forma más acuciante y lo hará en los próximos días. En el resto de los servicios implicados en la atención de los enfermos y en el conjunto de los hospitales también los hay. Afortunadamente, Ifema ha corrido en auxilio de los sanitarios de urgencias, la puerta de entrada de los infectados en los centros sanitarios.

La apertura de hospitales de campaña va a permitir que muchos de los pacientes que aguardaban hasta tres días la hospitalización en una planta de un hospital convencional puedan ser derivados, aligerando la masificación. Eso mismo ocurrirá con numerosos enfermos que ahora ocupan una cama en el hospital pero cuyo estado de salud no reviste una gravedad extrema. La idea es descongestionar algo los centros convencionales aprovechando las camas adicionales, algo que sucede también en comunidades como Valencia. Camas que, no obstante, se quedarán también cortas en breve ante la evolución del aumento de las infecciones. El problema de Madrid es similar en otras partes de España en donde el virus, tarde o temprano, golpeará también con parecida fuerza, según las mismas fuentes.