Una limpiadora de fincas urbanas: “Tenemos miedo. Pero si protestamos, nos amenazan con despedirnos”

Mercedes denuncia que su empresa no les ha dado medidas de protección y recuerda al Gobierno que ni ella ni sus compañeras son un número: “Tenemos familia también”

Foto enviada por Mercedes en la que se la ve cómo limpia la barandilla de la escalera con los guantes comprados por ella
Foto enviada por Mercedes en la que se la ve cómo limpia la barandilla de la escalera con los guantes comprados por ellaMercedes (nombre del dueño)

“Las limpiadoras de las comunidades de vecinos no somos un número, tenemos familia también”, nos dice preocupada Mercedes, nombre ficticio porque tiene miedo a que su empresa pueda tomar represalias contra ella o hacia otras compañeras. Tampoco quiere señalar a su empresa, ya que “no es la única, sino todas o al menos la mayoría”. No entiende por qué ellas tienen que ir a trabajar cuando las asistentas del hogar o las limpiadoras de colegios o de hoteles no. Tiene miedo a contagiarse. No es la única. De hecho, nos pone en contacto con ella otra mujer que también limpia en comunidades de vecinos. “¿De verdad el Gobierno considera que nuestro trabajo es esencial, si cobramos una miseria?”, se pregunta irónicamente. Lo que pasa “es que nos han dejado desamparados a los que limpiamos fincas urbanas. Somos las olvidadas y mi indignación es por eso”.

Tampoco les han dado ninguna protección. “Los guantes que tengo es porque los he comprado yo. No nos han dado guantes ni mascarillas. Y a las que protestan la empresa les dice que o a trabajar o al paro. No entienden que tenemos miedo, que tenemos familia y no queremos contagiarles”. Un temor que siente cada vez que sale por la puerta de su casa y llega hasta las zonas comunes de los edificios que tiene que limpiar. Un temor que no se disipa cuando llega a casa, máxime cuando uno de los vecinos de la finca donde ella limpia falleció recientemente de coronavirus. Después lo desinfectaron los militares, pero Mercedes no sabe cuándo el vecino se contagió y teme que vuelva a ponerse un vecino malo y se “me puedan romper los guantes”.

Y pese a ello “nos siguen sin dar protección. Vale que tengo lejía, pero eso no quita que tenga miedo a contagiarme y contagiar a mis seres queridos. Como mínimo que nos den algo de protección si quieren que trabajemos. Estoy de acuerdo con que guantes, mascarillas y demás se las den a los hospitales, porque ellos las necesitan más, pero no comprendo por qué tenemos que trabajar cuando nunca se ha considerado nuestro trabajo como esencial. ¿Ahora lo es?”.

Y no son las únicas. “También les pasa a los conserjes. Aunque hay excepciones por su puesto. No sé cuántas seremos, pero entre limpiadoras y conserjes entiendo que podremos ser un millón de personas en toda España, o si no al menos medio millón de personas a las que el Gobierno no está protegiendo”, afirma Mercedes, que explica que, al menos en su empresa, siguen haciendo ella y sus compañeras los mismos turnos y horarios. Ella trabaja “de lunes a viernes, las mismas horas” que antes de la pandemia que ha causado ya 9.053 fallecimientos en nuestro país, según el ultimo balance ofrecido por el Ministerio de Sanidad. Es decir, no se han aprobado servicios mínimos para reducir la posibilidad de que se puedan contagiar.

Es precisamente por ello que Mercedes está deseando que llegue la Semana Santa. “Yo libro, y no te puedes imaginar las ganas que tengo de estar confinada en casa. No entiendo a los que protestan por no poder salir”.