Los distribuidores lamentan la dificultad para lograr mascarillas por la “incertidumbre”

La patronal no sabe aún dónde deberá distribuirlas, si los precios serán regulados y si el Ministerio volverá a intervenir las partidas adquiridas

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La patronal de los distribuidores de medicamentos en España, Fedifar, lamentó ayer la incertidumbre existente en torno a la dispensación de mascarillas desde las oficinas de farmacia. Sin mencionar en ningún momento al Gobierno, recuerda en un comunicado que “desde el inicio de la crisis originada por el Covid 19 la distribución farmacéutica ha intentado abastecer de mascarillas a las farmacias, aunque la gran demanda, la falta de suministro por parte de los fabricantes y la ausencia de garantías en los canales de distribución han impedido realizar con la normalidad deseada este cometido”. Fedifar aprovecha para poner de manifiesto que “no tenemos información sobre si existirá una regulación de precios, algo importante para saber a qué precio se pueden adquirir las mascarillas en el mercado; tampoco sabemos los canales de distribución que fijarán para su venta o reparto gratuito, o si las autoridades volverán a intervenir partidas adquiridas por los mayoristas... Nos movemos en un marco de mucha incertidumbre y de falta de información, que dificulta enormemente la gestión de esta situación por parte de nuestras empresas”, remarca Eladio González Miñor, el presidente de la patronal.

Como ya adelantó LA RAZÓN el pasado 23 de marzo, el día 2 de ese mes la Agencia Española del Medicamento intervino el mercado y bloqueo la llegada de mascarillas a las oficinas de farmacia españolas. En concreto, obligó a los proveedores de estos productos a abastecer sólo a centros sanitarios, ignorando que las farmacias también cumplen la condición de agentes sanitarios en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Ese día informó a los distribuidores de la obligación de iniciar un procedimiento para someter la comercialización de mascarillas sanitarias a condiciones especiales, adoptando como medidas provisionales la obligación de destinar con carácter prioritario la comercialización de mascarillas al abastecimiento de centros y servicios sanitario en detrimento del suministro a otros establecimientos. La consecuencia de esta cuestionada decisión fue que las farmacias que las farmacias quedaron totalmente desabastecidas de cualquier tipo de material de protección, como mascarillas, guantes o geles hidroalcohólicos. Semanas después de aquello, el Ministerio de Sanidad considera en cambio que las farmacias deben jugar un papel importante en el reparto de mascarillas.

Lo hace cuando el mercado se rige ya por medidas especulativas y está lleno de fabricantes que no aportan las suficientes garantías sanitarias de sus productos. En relación con el incremento en el precio de este materia, la patronal insiste en que dada la gran demanda mundial de mascarillas los fabricantes e intermediarios internacionales han aumentado su precio en el mercado. A este respecto se insiste en señalar que el incremento en el precio de venta a las farmacias no puede ser atribuible a la aplicación de un margen desproporcionado por parte del mayorista. “En ningún caso las empresas que conforman Fedifar están incrementando inusualmente el margen que aplican a estos producto; es más, en muchas ocasiones aplican márgenes insuficientes para cubrir los costes de las operaciones”, concluye González Miñor.