«La tecnología sanitaria no se ha valorado como sector estratégico»

Margarita Alfonsel, secretaria general de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, explica el papel de su sector durante la pandemia

-El envite del coronavirus ha sacado a relucir la falta de material sanitario. ¿Dónde hemos fallado? ¿Fue una buena idea la compra centralizada?

-El coronavirus ha puesto de manifiesto la falta de una reserva estratégica de material sanitario esencial y una altísima dependencia del exterior. Y una de las causas primordiales es que nuestro sector no ha sido considerado como estratégico y de alto contenido tecnológico en la práctica real. Debido a esta falta de apoyo y de protección, lamentablemente, hemos permitido que España se haya convertido en un país de servicios, especialmente tras la crisis de 2008. Las comunidades autónomas han dilatado los plazos de pago, provocando falta de liquidez e incertidumbre, las multinacionales han situado sus plantas de producción fuera de España, y los productores nacionales han sobrevivido gracias a la internacionalización, ámbito en el que también se han perdido los apoyos públicos y en el que Fenin, con muchos esfuerzos, se ha convertido en un baluarte. Respecto a la estrategia de compra centralizada de material sanitario, desde mi punto de vista, podía haber sido un modelo exitoso. Pero es evidente que en un estado en el que las competencias de Sanidad están transferidas, hubiese sido preferible llevar a cabo una estrategia rotunda, bien definida y compartida con las CC AA, por la vía del consenso y asegurándose la suma de voluntades.

-¿Cómo intenta mejorar esas carencias la industria sanitaria española?

-En nuestro país conviven empresas nacionales de producción local y multinacionales, con o sin plantas de fabricación. Las productoras están funcionando 24 horas al día, siete días a la semana. Aquellas que fabrican productos críticos reciben soporte del Ministerio de Industria y/o del Ministerio de Ciencia e Innovación. Y también trabajamos con ambos ministerios en la reconversión de otras empresas hacia la fabricación de productos considerados hoy estratégicos. La producción nacional de respiradores está focalizada en dos empresas, sin incluir otras que se han sumado recientemente, además de multinacionales que también los fabrican aquí. En relación con los test de diagnóstico, hay una decena de fabricantes nacionales, apoyados por Ciencia e Innovación, cuya producción convive con la de las multinacionales. Y respecto a fabricantes de mascarillas, antes contábamos en España con dos plantas y ahora se han sumado otras cuatro. Para estas empresas productoras demandamos la apertura de líneas de crédito.

-¿Es viable que España produzca todo el material sanitario que necesita a corto y medio plazo o hay que seguir comprando al exterior?

-Lamentablemente no disponemos del tejido empresarial necesario para dar respuesta a la actual demanda. Para revertir la deslocalización, necesitamos medidas efectivas, por eso en Fenin ya trabajamos en un plan de reconversión de nuestro sector, indudablemente la hoja de ruta pasa por proteger e impulsar el potencial productivo e innovador de España.

-Una de las claves para que España lidere la lista de países con más fallecidos está en que reaccionamos tarde. ¿Sanidad inició contactos con su sector en enero o febrero?

-A principios del mes de marzo mantuvimos la primera reunión con el equipo del ministro de Sanidad e insistimos en sentar las bases de una cooperación permanente y rigurosa. Iniciamos una intensa colaboración, facilitando información exhaustiva e identificando todas las empresas activas en nuestro territorio, así como los productos comercializados de forma detallada con las exigencias legislativas que debían demandarse. Esto se complementó con la relación de empresas internacionales que nos facilitaron las oficinas económicas y comerciales de los países con los que mantenemos relación, lo que permitió la acreditación de compañías fiables y rigurosas. Respecto a Fenin y al sector, reaccionamos con agilidad porque sabíamos que la tecnología sanitaria iba a ser esencial contra el Covid- 19. Por ello, trabajamos en un plan de acción sin precedentes en la historia de la Federación. Desde el sector, no contemplamos ninguna otra posibilidad que no fuera involucrarnos al cien por cien, desde el principio y hasta cuando sea, para dar una respuesta acorde a lo que el país necesita.

-¿Qué ha fallado en la adquisición de material sanitario defectuoso?

-Desconocemos lo que haya podido fallar, ya que ninguno de nuestros asociados ha intervenido en esas adquisiciones. Pero me parece importante señalar que los productos sanitarios están regulados por directivas comunitarias que garantizan su calidad, su seguridad y su funcionamiento y ofrecen un alto nivel de protección de la salud. Y quiero resaltar que las empresas asociadas a Fenin están fabricando, importando y distribuyendo productos que cumplen con esas exigencias regulatorias y de calidad y que están resultando vitales en los hospitales, en las UCIs… para ganarle la partida al coronavirus.

-Los expertos aseguran que la aparición de pandemias como la actual será cada vez más frecuente. ¿Aboga por que España disponga de una reserva estratégica de material sanitario que nos permita estar mejor preparados para la próxima?

-Indudablemente sí. Nosotros defendemos la importancia, y esta crisis lo ha puesto de manifiesto, de contar con una reserva estratégica de productos sanitarios capaz de abastecer a nuestro país en cualquier circunstancia, incluso en una pandemia.

-¿Cuáles son las demandas de la industria de la tecnología sanitaria de cara al futuro?

-Es necesario construir una «estrategia país» apostando por este sector. Lo más urgente sería revisar el modelo de financiación de la Sanidad, porque los actuales presupuestos son insuficientes. Debemos trabajar en un plan estratégico que nos garantice una posición de liderazgo, acorde a nuestros magníficos profesionales e infraestructuras de enorme potencial. La Ley de Contratos del Sector Público debería contemplar la especificidad de las compras sanitarias, algo que llevamos tiempo demandando. Y la actividad pública y privada han de sumar esfuerzos y capacidades. Por supuesto también hay que fomentar la producción nacional de tecnologías sanitarias a corto, medio y largo plazo. Y, como señalaba anteriormente, debemos contar con una reserva estratégica de productos esenciales, incluso para momentos de excepcionalidad. Desde Fenin, como el aliado estratégico del sistema sanitario que somos, continuaremos fomentando el diálogo con las administraciones.