El documento oficial que muta más rápido que el virus

Sanidad desborda la paciencia de los empresarios al retocar hasta cuatro veces sus recomendaciones para la prevención de riesgos en el trabajo por el Covid 19

Fernando Roig explica las pruebas y los protocolos de trabajo y seguridad por el Covid 19
Pruebas y los protocolos de trabajo y seguridad por el Covid 19 que se aplicanDomenech CastellóEFE

El Ministerio de Sanidad no para de rectificarse a sí mismo. Bajo la fórmula genérica de “las recomendaciones incluidas en este documento están en continua revisión en función de la evolución y nueva información que se disponga de la infección por el nuevo coronavirus”, el departamento que dirige Salvador Illa retoca y retoca textos oficiales permanentemente, sembrando la inseguridad jurídica y operativa en sus destinatarios. Uno de los ejemplos de ello es el documento titulado “Procedimiento de actuación para los servicios de prevención de riesgos laborales frente a la exposición al SARS-CoV-2”. Su última versión, en la que estampa el sello de “confidencial”, data del 6 de abril.

Es una de las muchas que ha experimentado este informe en mutación constante. Mayor, casi, que la mutación que ha experimentado el virus. De hecho, corrige una del 1 de abril y otra del 19 de marzo. También existe una anterior del 28 de febrero, aunque puede incluso que haya más. Ni sus destinatarios lo recuerdan ya. Y no lleva el aval de ninguna organización empresarial, pese a que afecta de lleno al ámbito laboral. El texto de base, el de febrero, fue coordinado por el Ministerio de Sanidad. En concreto, por la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación. En su redacción participaron agentes como el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

Según ha podido saber LA RAZÓN, el departamento de Illa pretendió que su contenido fuera refrendado por los empresarios y otros agentes sociales, cuestión que finalmente no ha conseguido. En las versiones sucesivas, el Ministerio ha ido introduciendo cambios sin contar tampoco con la participación de los agentes. Cambios dirigidos, en principio, a aclarar las instrucciones contenidas en el mismo, dilucidando así las interpretaciones ambiguas que el texto podía conllevar. Fuentes empresariales lamentan que se las haya tratado de utilizar de comparsas y que no exista un documento definitivo para su posterior aplicación por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. De ahí su negativa, y la de otros agentes sociales, a la hora de suscribir las diferentes versiones.

En la última se incluyen varias novedades de peso con respecto a las anteriores. Se recomienda, por ejemplo, “reforzar las medidas de higiene personal en todos los ámbitos de trabajo y frente a cualquier escenario”. Entre ellas, propone “mantener distanciamiento social” de al menos dos metros. Es la misma que recogía la versión del 1 abril, pero superior a la consignada el 19 de marzo. En ella, bastaba con un metro. También detalla medidas laborales de carácter organizativo ausentes en versiones anteriores prácticamente inexistentes en el procedimiento de actuación de marzo, pero sí recogidas en cambio en la del 1 de abril. Habla aquí de la necesidad de minimizar el contacto entre las personas trabajadoras y entre estas últimas y los potenciales clientes o público que puedan concurrir en su lugar de trabajo, insistiendo en que la disposición de los puestos, la organización de la circulación de personas y la distribución de espacios (mobiliario, estanterías, pasillos, etc.) deben modificarse en la medida de lo posible con el objetivo de garantizar el mantenimiento de esa distancia de seguridad de dos metros”. Insta además a las empresas a establecer “planes de continuidad de la actividad ante un aumento de las bajas laborales del personal o en un escenario de incremento del riesgo de transmisión en el lugar de trabajo”.

En los establecimientos abiertos al público, determina que “el aforo máximo deberá permitir cumplir con las medidas extraordinarias dictadas por las autoridades sanitarias”, y “cuando sea posible se fomentará la habilitación de mecanismos de control de acceso en las entradas de los locales. Este control de acceso debe garantizar el cumplimiento estricto del aforo máximo calculado para esta situación extraordinaria”. Recoge, asimismo, una práctica extendida ya en los supermercados, consistente en “organizar a los clientes que permanezcan en el exterior del establecimiento en espera de acceder a él cuando lo permita el aforo. Todo el público, incluido el que espera en el exterior del establecimiento, debe guardar rigurosamente la distancia de seguridad”. En la versión del 19 de marzo, apenas se enunciaban dichas medidas.

La nueva versión aumenta también las recomendaciones para el manejo del personal sintomático, estableciendo algunas más severas como la posibilidad de realizar pruebas de diagnóstico microbiológico cuando antes bastaba con una simple valoración de los síntomas. La falta de Equipos de Protección Individual (EPIS) y otros materiales lleva además a los autores a plantear alternativas y estrategias para la optimización de su uso, un apartado inexistente en la versión de marzo. De hecho, reconoce esa “escasez de EPIS en situación de crisis” y plantea la posibilidad, previa evaluación, de “usar una combinación de todas las medidas preventivas, no sólo EPI”. En este punto dice que “la aplicación de una combinación de medidas de control puede proporcionar un grado adicional de protección”. “Este enfoque está destinado a usarse cuando los EPI son tan limitados que ya no es posible aplicar de forma rutinaria las recomendaciones existentes.

Es posible que sea necesario considerar alguna de estas medidas o una combinación de ellas, siempre de forma excepcional y mientras persista la situación de escasez”. Especifica aquí que puede actuarse sin mascarilla a una distancia de dos metros; con mascarilla quirúrgica a una distancia de entre un y dos metros; con mascarilla quirúrgica y protección respiratoria (FFP2) (EPI) a una distancia de un metro. Con respecto al equipamiento, si no hay ropa de protección frente a agentes biológicos plantea como posibles alternativas monos desechables en protección química, o vestuario de manga larga más delantales o bastas de plástico del sector de hostelería, y para las manos doble guante de látex o vinilo.