Un grave error del Gobierno puede retrasar aún más la llegada de 7.000 residentes a los centros sanitarios

El auto del Supremo que suspende la elección telemática de plaza de especialista pone contra las cuerdas a un alto del Ministerio de Sanidad y al propio Salvador Illa

El auto que el Tribunal Supremo acaba de hacer público y que acuerda la suspensión cautelar de la obligatoriedad de adjudicación de las plazas MIR por vía telemática puede tener importantes consecuencias en el ámbito sanitario. De entrada, da la razón a los afectados y a todas las organizaciones médicas de este país, empezando por los sindicatos y siguiendo por los colegios profesionales y sociedades científicas, que llevan semanas denunciando lo que, a su juicio, constituía un grave error del Ministerio al privar de garantías suficientes la elección de plaza en la que realizar la especialidad de los médicos que han cursado el MIR.

También supone un golpe en la línea de flotación de la política de recursos humanos del Ministerio de Sanidad, comandada por el director general de Ordenación Profesional, Rodrigo Gutiérrez, y avalada por el propio Salvador Illa, al que no paran de crecerle los problemas. Sanidad justificó la sustitución de la elección presencial clásica por la telemática con el peregrino argumento de las restricciones a la movilidad, pero estas ya no existen al concluir el estado de alarma, y al riesgo de contagio de los residentes al personarse físicamente a escoger plaza en la sede del propio Ministerio y en las subdelegaciones del Gobierno, como pedía la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). Sin embargo, hay pruebas que sí contemplan la presencia física de los aspirantes, como la EBAU, y otras como las convocadas por el propio Ministerio para el cuerpo de médicos titulares, avalando la entrega físcia de las solicitudes por los aspirantes.

Los residentes se quejan de que a ellos se les impida acudir físicamente mientras, por ejemplo, las discotecas están abiertas o las playas abarrotadas de gente. Los residentes inundaron durante semanas las redes sociales pidiendo la dimisión de Rodrigo Gutiérrez, enemistado ya con prácticamente todo el sector sanitario. No había precedentes de un rechazo semejante hacia el Ministerio por parte de los representantes de los profesionales desde hacía años. El error del Ministerio al obligar a realizar esta elección podría retrasar además la incorporación de estos residentes a sus plazas en hospitales y centros de salud, prevista en principio para finales de septiembre. Habitualmente, su incorporación se producía en mayo, pero la pandemia y el nuevo esquema de elección elegido retrasaron el proceso hasta casi octubre, lo que privará del auxilio de alrededor de 7.000 residentes a los sanitarios que trabajan en centros de salud y hospitales, exhaustos tras meses de lucha contra el Covid-19. La subsanación de esos fallos que impone el Supremo podría retrasar aún más el proceso, según fuentes sanitarias, coincidiendo además con una posible segunda oleada de la pandemia como consecuencia del descenso de las temperaturas.