Envejecimiento saludable con la fibra alimentaria

Una buena flora intestinal parece una condición imprescindible para un proceso de envejecimiento sano, según los científicos

Las zonas azules son lugares del mundo en los que vive más gente centenaria de lo habitual. Son un tesoro de información para los científicos que estudian el envejecimiento. Un equipo de investigadores ha estudiado las relaciones entre la ingesta de nutrientes, el contenido en minerales y el metabolismo de un grupo de ancianos. Una parte de este grupo estaba compuesto por personas centenarias sanas de la provincia de Bama, en el Himalaya chino. Bama es una zona azul en la que reside un grupo de personas especialmente significativo que ha superado los cien años de edad.

Los científicos descubrieron que había determinados marcadores metabólicos presentes. Entre otros, resultó que en su perfil metabólico tenían mayores cantidades de ácidos grasos de cadena corta, como acético, butírico, propanoico y valérico. Así, gracias a las zonas azules conocemos cada vez más los procesos biológicos y patofisiológicos que provocan o frenan el envejecimiento.

Se halló una correlación positiva significativa entre los niveles altos de ácidos grasos de cadena corta y la ingesta de fibra alimentaria. La fibra alimentaria es transformada en ácidos grasos de cadena corta por las bacterias del intestino. Por tanto, una buena flora parece una condición imprescindible para un proceso de envejecimiento sano.

Pero además, en el análisis de minerales se vio que estructuralmente estas personas tenían mayores niveles en sangre de manganeso, hierro, cobre, cobalto, cinc y selenio, y que los niveles de plomo eran más bajos que los de la población general (unos niveles altos pueden provocar daños en estómago, intestinos, cerebro y sistema nervioso). Estos resultados confirman que las personas centenarias sanas tienen un perfil metabólico diferente al menos en cuanto a ácidos grasos y minerales. Esta diferencia se explica por la alimentación.

Sabiendo lo que sabemos hoy en día, deberíamos cuidar la salud de nuestra flora intestinal, ingerir suficiente fibra alimentaria y comer alimentos ricos en minerales, como los mejillones y pescado. Los ácidos grasos omega 3 DHA y EPA son especialmente importantes, así como la aportación de probióticos de buena calidad.

También es importante evitar alimentos que favorezcan la inflamación. Eso significa que debemos reducir todo lo que contenga omega 6, como margarinas y aceites vegetales, galletas, aperitivos y demás comida de baja calidad.

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