¿Hacia un nuevo confinamiento?

Sanidad asegura que los 51 rebrotes y 2.000 contagios en solo una semana son, sobre todo, casos asintomáticos y no cree necesarias medidas más restrictivas

Con el fin del Estado de Alarma y las restricciones de la movilidad era de esperar que se produjeran rebrotes, pero no a este ritmo. Aunque se confiaba que el calor desactivaría el virus y reduciría los contagios, lo cierto es que actualmente hay identificados 51 rebrotes, 11 de ellos preocupantes: el de los temporeros de Aragón y Lérida, un brote en un hospital en Valladolid, el del centro de acogida de Málaga, los dos brotes familiares-comunitarios en Murcia y Galicia. También se incluyen en este listado los de los mataderos de Cataluña y Comunidad Valenciana.

En solo una semana se han diagnosticado 2.000 nuevos positivos –lo que supone unos 300 diarios–, aunque el director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, achacó ayer este incremento a que hay más capacidad diagnóstica y se detectan más casos asintomáticos. Según Simón, si a principios de mayo suponían alrededor de un 40% ahora sobrepasan el 60%.

No obstante, ante el incremento de infecciones, gobiernos autonómicos como el de Murcia ya se están planteando la vuelta al confinamiento. En la región hay identificados tres brotes, en la capital y tres localidades: Santomera, Beniel y Torrepacheco. El que más preocupa a las autoridades es el que está relacionado con la llegada en avión de una familia procedente de Bolivia y que ha provocado, hasta el momento, 32 casos. El presidente López Miras ha admitido que «la situación es preocupante» y que no «descarta ninguna posibilidad», como volver a confinar a la población.

Evitar medidas drásticas

De momento, ninguna autonomía ha tomado esta decisión, aunque sí ha ordenado la vuelta a algunas restricciones. En Aragón, el gobierno mantiene la fase dos en cuatro comarcas afectadas por los rebrotes que se han producido, sobre todo, entre los trabajadores temporeros que se dedican a la recogida de fruta y que suman ya 320 contagiados. En Málaga, se ha decretado el cierre del centro de acogida de Cruz Roja al detectarse más de 80 contagiados y en Madrid se han cerrado 44 residencias de ancianos por el incremento de contagios desde que se han permitido las visitas.

De momento solo se llevarán a cabo este tipo de confinamientos quirúrgicos y selectivos, apuntó el director del Centro de Alertas Sanitarias. «Con la aplicación correcta de estos mecanismos podremos evitar tomar medidas más drásticas y que no sea necesario decretar de nuevo el Estado de Alarma». Avisó, no obstante, que «si no surtieran el efecto deseado y se ampliara la trasmisión comunitaria y pasara a ser descontrolada, habría que tomar otro tipo de medidas más generales».

El ministro de Sanidad, sin embargo, se muestra optimista. Ayer, en una entrevista en RAC-1, dijo que no hay que dar por sentado que se vaya a producir una segunda oleda en otoño con la llegada en el frío, aunque avisó de que si finalmente llega, confía en que sea con menos intensidad porque «ya sabemos como se comporta el virus y hemos aprendido de la asistencia hospitalaria». Tampoco cree que vaya a ser necesario decretar de nuevo el cierre del país.

El doctor en Humanidades Médicas y presidente de la Fundación Humans, Julio Zarco, advierte a este diario de que entre los profesionales médicos se está percibiendo una clara relajación de las medidas de higiene y distanciamiento y una menor percepción del riesgo, «un relajamiento social». «Evidentemente los rebrotes entraban en el guión, pero no se puede pasar de un confinamiento draconiano a una actitud de relax por parte de las autoridades. Obviamente hay que apelar a la responsabilidad individual, pero hay que seguir estando vigilantes». «Yo no tengo una bola de cristal, pero si estamos con estas actitudes menos de un mes después de finalizar el Estado de Alarma y con un aumento progresivo de focos, nos vamos a encontrar que no tardando mucho, incluso antes de que comience agosto, sean de nuevo necesarias medidas más restrictivas de movilidad», apostilla.

Por su parte, el director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, cree que la vuelta al confinamiento va a depender en buena medida de la capacidad de controlar los rebrotes independientemente de sus características. Algo que «es muy difícil en el que afecta, por ejemplo, a los temporeros, por sus condiciones de vida, porque tienen una gran movilidad y porque muchos no reportan sintomatología para poder seguir trabajando». «Hay que entender que no es lo mismo un confinamiento selectivo en el bloque de viviendas de Santander que entre estos trabadores del campo».

Badiola cree, asimismo, que si se quiere evitar el confinamiento total «hay que tener la capacidad de ir desbrozando la madeja del rebrote , poder tirar del hilo para identificar todos los casos posibles y sus contactos, restringir las visitas en los hospitales para evitar nuevos focos intrahospitalarios, como los que sufren, por ejemplo, en el País Vasco, y estar muy pendiente en puertos y aeropuertos de los turista, sobre todo extracomunitarios, que entran en España».