¿Hacia otro colapso? Lérida comienza a paralizar la actividad quirúrgica

Salud pidió a los sanitarios que cogieran vacaciones en julio para que el grueso de la plantilla estuviera en otoño, cuando se esperaba el rebrote. Ahora los hospitales solo cuentan con el 50%

Las medidas para contener la propagación del virus en Lérida llegan por capítulos. El confinamiento perimetral, el uso obligatorio de mascarilla o el SOS que la región lanzó el lunes para reforzar la plantilla de sanitarios con profesionales de otros puntos del territorio no es suficiente. Ayer por la mañana, tras la reunión del gabinete de crisis, el gerente del Institut Català de la Salut (ICS) en Lérida, Ramon Sentís, admitió que la situación es preocupante. El último balance es de 69 hospitalizados por Covid en los dos hospitales públicos y los tres privados, y nueve enfermos en la UCI. La mitad de las 75 camas habilitadas en el Hospital Arnau de Vilanova para atender a pacientes covid ya están ocupadas. «La presión empieza a ser notoria y los días que vienen podríamos llegar a tener el sistema saturado», reconoció. Los casos positivos ascienden día tras día, en la última semana se han detectado más de 500 y se espera un estalido para el fin de semana. El número de hospitalizaciones corrobora una curva que va «in crescendo»: en cinco días, de viernes a miércoles, se ha pasado de 27 ingresos a 69.

Para evitar la saturación de los hospitales, se está actuando desde diferentes flancos. Vuelven las medidas extraordinarias para reforzar el sistema sanitario como solicitar voluntarios de otros puntos del territorio. Aunque cerca de 260 profesionales han respondido a la llamada que el lunes hizo el departamento de Salud para trabajar en la comarca del Segrià, la mayoría son estudiantes MIR sin especialización. Pero se necesitan sanitarios con experiencia, así que Sentís reclamó ayer especialistas para atender a críticos y semicríticos. Cifra en 20 médicos y 50 enfermeras el personal que necesitan en estos momentos.

El gerente del ICS en Lérida admitió que esta crisis les ha cogido con el pie cambiado. «No hay personal sanitario para atender un previsible aumento de casos», reconoció. «Pensábamos que el próximo brote sería en octubre y pedimos a los profesionales que tras el estado de alarma cogieran vacaciones entre el 1 de junio y el 30 se septiembre», explicó. Por eso, los hospitales cuentan tan solo con el 50% de la plantilla.

Dos plantas Covid

Si bien se han recuperado dos plantas en el Hospital Arnau de Vilanova para atender a pacientes Covid, no se frenado apenas la actividad del resto del hospital. Pero sí se ha hecho una pequeña desprogramación de cirugías pequeñas no urgentes y, según reveló a este diario el sindicato mayoritario Metges de Catalunya, la idea es que «se cancelen todas las cirugías no urgentes así como las consultas externas para derivar todos los recursos humanos a la atención de pacientes covid y gestión del brote».

Al margen de perfilar un plan de contigencia para redistribuir al personal sanitario, reforzar los centros hospitalarios, los equipos de rastreadores y la atención primaria, vuelve a estar en marcha el «hotel salud» que funcionó durante la pandemia para facilitar la rehabilitación de los enfermos y el «impasse» entre el alta hospitalaria y el alta definitiva de enfermos que no tengan una vivienda en condiciones para recuperarse. En caso de tener que derivar a pacientes fuera de la comarca del Segrià, se apoyarán en los hospitales de Manresa e Igualada.

En opinión del sindicato mayoritario Metges de Catalunya, aunque es cierto que es necesario un refuerzo de especialistas en los hospitales de Lérida, la situación crítica se vive, sobre todo, en la Atención Primaria. En este punto confluyen varios factores, explican. Por un lado, «Salud pidió a los profesionales que se cogieran las vacaciones como mucho hasta finales de septiembre, para que el grueso de la plantilla estuviera disponible en otoño, que es cuando se esperaba un rebrote imporatnte. A eso se suma que parte de los sanitarios están aislados por sospecha o confirmación de Covid y la falta de directrices por parte del gerente de Atención Primaria para afrontar estos rebrotes, por lo que cada centro se está organizando como puede». Metges de Catalunya denuncia, además, que al déficit de plantilla –harían fata unos 800 sanitarios en los centros de atención primaria para alcanzar los niveles pre crisis– se suma el incremento de funciones. «Desde el inicio de la pandemia los médicos de atención primaria han tenido que asumir funciones extra. No solo se dedican al diagnóstico, realización de pruebas PCR y al seguimiento de los casos, también están encargados de la atención de las residencias de ancianos». El síndicato advierte que los sanitarios están «muy cansado física y emocionalmente, por lo que es díficil que respondan al llamamiento del Govern».