De fabricar automóviles a respiradores durante la crisis

Seat, galardonada por su buen hacer al modificar su cadena de producción para ayudar a abastecer a hospitales

Carmen Martínez, doctora del equipo de Salud, Seguridad y Emergencia de Seat
Carmen Martínez, doctora del equipo de Salud, Seguridad y Emergencia de SeatLuis Diaz | Cristina BejaranoLa Razón

F uera del ámbito de la sanidad, LA RAZÓN quiso reconocer la importante labor que ha desempeñado una de las empresas españolas más emblemáticas de nuestro país. La firma automovilística Seat supo adaptarse para ayudar a la sociedad al modificar su cadena de producción y fabricar en sus instalaciones centenares de respiradores para abastecer a los hospitales, algo esencial dada la carencia que hubo en aquellas dramáticas fechas. Carmen Martínez, doctora del equipo de Salud, Seguridad y Emergencias de Seat recogió el galardón en nombre de todos los empleados de esta empresa.

«Muchas gracias por el reconocimiento a la gran familia Seat. Estoy orgullosa de venir en representación de todo un gran equipo de personas. Somos una empresa implicada socialmente y no podía ser de otra manera, teníamos que responder a ello y estamos muy orgullos de poder ayudar con nuestro pequeño grano de arena», manifestó Martínez.

Antes de finalizar, la doctora del equipo de Salud, Seguridad y Emergencias de Seat aprovechó la ocasión para lanzar un importante mensaje en estos tiempos de rebrotes y ante la posibilidad de que finalmente llegue una segunda oleada: «Desde la especialidad de Medicina Laboral podemos ser un gran apoyo en estos momentos tan difíciles».

La emblemática firma automovilística adaptó la línea de producción del Seat León para poder producir respiradores dentro de un proyecto en el que se involucraron unas 150 personas aproximadamente de todas las áreas y de manera voluntaria.

El proyecto, en colaboración con el Hospital Clínic de Barcelona y el Hospital Germans Trias i Pujol en Badalona, utiliza varios componentes de los vehículos, como el motor de los limpiaparabrisas que tiene una autonomía de 2.000 horas de funcionamiento y que es una pieza fundamental para el funcionamiento óptimo de los respiradores creados. En definitiva, una muestra de ingenio que demuestra que trabajando todos juntos, codo con codo, podremos si no ganar al menos contrarrestar los efectos del enemigo común: el SARS-CoV-2, el virus causante del Covid-19.