Ganar la carrera al Covid-19

Confinamiento, retomar los entrenamientos, puesta en forma... Demasiados retos para unos deportistas acostumbrados a superarse, pero a los que el Covid ha puesto el listón muy alto

El deporte, en todas y cada una de sus disciplinas, ha sido brutalmente golpeado por el Covid-19. Como empresa deportiva, a título individual o en equipo, todas las disciplinas han tenido que encerrarse en casa durante el confinamiento, bajar su nivel de entrenamiento o retomar la actividad muy poco a poco. Lo cierto es que existe un mayor riesgo de transmisión durante el entrenamiento, algo que es más probable en ciertos entornos donde los deportistas entrenan en grupos o practican deportes de contacto. Por no hablar si por un relajarse en las costumbres, no respetan las medidas de distanciamiento social o de higiene personal, y utilizan instalaciones comunes como vestuarios.

Sobre el Covid, sobre su capacidad para extenderse y contagiar, existen opiniones científicas que han ido modificando nuestra vida durante las últimas semanas. Ahí está la prohibición de fumar en la calle, ante el riesgo evidente de que se extienda el virus. La distancia social o el uso de mascarilla también insisten en lo dicho y exigido por los gobiernos. De ahí que a nadie extrañe que, durante los entrenamientos, se esté generando una nube de gotas tras los deportistas que se extiende más de 1,5 metros. Ante estos hallazgos se propone mantener una distancia de al menos 4-5 metros cuando estemos caminando, y de 10 metros al correr o rodar en bicicleta y al menos de 20 metros cuando se va en bicicleta a alta intensidad. Todo ello muy difícil de mantener. Los deportistas –como cualquier persona– también pueden ser asintomáticos.

De ahí que muchos recomienden realizarse pruebas PCR para confirmar los casos y evitar el contagio entre compañeros. Otra característica a tener en cuenta en el caso de los deportistas de alto rendimiento es el esfuerzo físico que realizan. El Covid –así se ha comprobado– afecta a la capacidad pulmonar y la resistencia de los que lo han padecido. Más allá de posibles problemas neurológicos o cardiacos asociados/provocados por el coronavirus. Un escenario que sin duda, en los próximos años, tendrá una relevante repercusión en el deporte profesional.