El Icomem se juega permanecer libre de empresas externas

Este jueves más de 46.000 médicos elegirán al futuro presidente del Colegio de Madrid bajo la sospecha de si existen compañías ajenas detrás de algunas candidaturas

La suerte está echada y las urnas preparadas. El próximo jueves 17 de septiembre el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem) se juega mucho más que unas simples elecciones rutinarias que decidirán la presidencia de la institución durante los próximos cuatro años. En realidad, los más de 46.000 médicos colegiados tienen en sus manos la trascendente decisión de garantizar de nuevo la independencia económica y administrativa de la entidad, tal y como rezan sus estatutos, alejada de los inminentes intereses espurios de empresas externas a la institución que durante décadas dominaron sus entresijos. La cuestión no es baladí, ya que la sombra de los oscuros intereses mercantiles vuelve a sobrevolar en esta cita.

La batalla por presidir el Icomem en plena crisis sanitaria provocada por la Covid-19 resulta clave. En la carrera por ganarla se baten el cobre cuatro candidaturas. La apuesta por la gestión profesionalizada es la gran baza con la que cuenta Juan E. Ruiz Burgos, con una sobrada experiencia gestora en su currículo, quien aspira a aumentar los servicios para el colegiado y convertir a la institución en un líder de opinión en materia sanitaria.

Por su parte, Manuel Martínez-Sellés lleva por bandera la defensa de la dignidad del médico y la humanización de la Sanidad que ha echado en falta durante la pandemia, con una firme crítica a la Ley de la eutanasia, mientras que la candidata Francisca García-Moreno Nisa lidera un proyecto que busca adaptar el Icomem a las necesidades del médico del futuro y aumentar la motivación y la participación de los profesionales en él.

Por último, Miguel Ángel Sánchez Chillón aspira a la reelección con los deberes hechos durante su mandato, ya que ha logrado unas cuentas saneadas y bajar considerablemente la cuota colegial. Ahora, su reto, es el de aumentar los beneficios colegiales con nuevos servicios como, por ejemplo, la mediación sanitaria, así como modificar los estatutos para implantar el voto electrónico.

El próximo jueves serán los médicos quienes tendrán la última palabra, a pesar de que la baja participación se convertirá en el gran escollo a saltar.