Los políticos pueden poner en riesgo la salud de los pacientes con cáncer de próstata

En este momento, en pleno rebrote de pandemia, nos planteamos la vida de otra manera buscando exprimir el camino al máximo y cronificar la salud. Y es en este momento cuando el control de los procesos oncológicos adquiere máxima trascendencia. La importancia en la prevención del cáncer adquiere su máxima relevancia, en definitiva, en morir con y no del mismo.

El cáncer de próstata es el más frecuente en el varón, estimándose para el año 2020 más de 35.000 nuevos casos en España. Es el responsable del tercer mayor número de fallecimientos por cáncer en el hombre, con casi 6.000 defunciones al año. El incremento de la esperanza de vida supone que, junto con el cáncer de mama, sean los más relevantes por género. El varón tiene cada vez más presente la realización de revisiones periódicas, depositando su salud y confianza en su urólogo. Sin embargo, todavía es escasa la visibilidad social, insistimos, del cáncer más frecuente del varón, ya que el apoyo del Gobierno debería ser aún más notable con repercusión directa en investigación y calidad en salud.

El cáncer de próstata se presenta de forma indolente a partir de los 55-60 años y en esta fase inicial localizada se logra la curación de la enfermedad. Técnicas quirúrgicas avanzadas como la cirugía robótica, la laparoscópica, así como la radioterapia, redundan en calidad de vida, además de prolongarla, continuando esta con normalidad pese al proceso oncológico. Pero, entre un 5 y un 7% de pacientes debuta con enfermedad metastásica, con dolor óseo o simplemente con elevación del marcador prostático en analítica de sangre: PSA (Antígeno Prostático Específico).

La Urología realiza el diagnóstico dirigido mediante resonancia multiparamétrica y marcadores moleculares que permiten detectar el cáncer insignificante que debe vigilarse y el significativo que será tratado. El cáncer de próstata hace que el paciente conozca a su urólogo desde hace años con un seguimiento evolutivo de su enfermedad.

Los nuevos fármacos, como Abiraterona, Enzalutamida, Darolutamida o Apalutamida, refuerzan estos tratamientos que los profesionales de la Urología llevamos utilizando desde 1941. Se trata de medicamentos orales con baja toxicidad y en perfil de pacientes que requerirán, asimismo, el manejo de posibles complicaciones de su enfermedad como síntomas urinarios, hematuria, obstrucción que son detectadas y resueltas en nuestras consultas de forma inmediata. Esta batería de nuevos fármacos es muy importante para prolongar la supervivencia en los pacientes con enfermedad avanzada en sus distintas etapas.

Decisiones erróneas

En este momento en el que tenemos cada vez más medicamentos, y que estos son menos agresivos para el cáncer de próstata, los políticos pueden poner en riesgo la salud de los pacientes con sus decisiones, al atribuir, de manera exclusiva, la prescripción, el control y el manejo de la toxicidad del medicamento a los oncólogos médicos, con exclusión de otros especialistas implicados en el tratamiento del cáncer, especialmente a los urólogos.

Con la toma de estas decisiones se está desconociendo la formación específica, experiencia y conocimientos acumulados a lo largo de más de 70 años del tratamiento hormonal del cáncer, así como las competencias de los urólogos que comprenden en su formación y praxis tanto en el tratamiento quirúrgico como en el médico de los tumores del aparato urinario y genital masculino. Además, con la llegada de los nuevos tratamientos como la inmunoterapia y las terapias diana, que harán en unos casos medicina de precisión y en otros personalizada, los urólogos tendremos un papel fundamental.

La relación médico-paciente se ve reforzada al conocernos desde la detección, diagnóstico y terapéutica, es decir desde su inicio, lo que permite establecer un vínculo de confianza. Actualmente, los servicios de Urología están dotados de unidades de hospitalización, quirófanos especializados, salas de litotricia y hospitales de día y oncológicos conexionados. Ello refuerza el confort, garantiza la atención sin demoras y la resolución temprana de toxicidades y otras patologías, suponiendo un punto de vista diferente, ya que organiza el cáncer urológico sin estar mezclado con otras patologías ni tipos de tumores.

La toma de decisiones se realizará siempre de forma transdisciplinar en un comité multidisciplinar formado por distintas especialidades como radiología, farmacia hospitalaria, anatomía patológica, oncología médica, oncología radioterápica y urológica.

Hoy día, la Urología es una de las especialidades médico-quirúrgicas con mayor liderazgo, cualificación y visión integral del manejo del cáncer urológico desde su fase localizada hasta su fase avanzada, siendo sin duda el protagonista o el epicentro de toma de decisiones de forma compartida con paciente y familia.

Objetivo de la Asociación

La Asociación Española de Urología es una sociedad científica centenaria, sin ánimo de lucro, fundada en 1911 que se articula en Grupos de Trabajo para desarrollar su actividad en las diferentes áreas de la Urología. El primer grupo que se desarrolló fue el de los cánceres urológicos en 1977 (GUO). Su principal prioridad es dar una atención de excelencia al paciente.

Más información en www.aeu.es