España vuelve a encaminarse hacia el desastre

El Ministerio ni está ni se le espera mientras la infección se multiplica, las muertes crecen y las UCIS se saturan

España se encamina nuevamente hacia el desastre. En menos de tres meses, los contagios de Covid-19 se han multiplicado por 30 en nuestro país; las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIS) de los hospitales, que a principios de junio estaban prácticamente vacías, vuelven a llenarse y a la vuelta de 15 días podrían quedar de nuevo saturadas, como indica la evolución de los datos, y pronostican en privado los médicos y los expertos que ya en marzo vaticinaron lo que finalmente ocurrió.

Mientras esto sucede, las muertes no cesan y la pandemia se expande aparentemente sin control a falta de que estalle incluso la bomba de relojería de la apertura de los colegios. ¿Qué ha hecho el Ministerio de Sanidad para evitarlo? Más bien poco. Inhibirse desde el verano con la excusa de que la responsabilidad es ahora de las autonomías tras el fin del estado de alarma. El principio del nuevo hundimiento ha pillado a Fernando Simón de grabación televisiva, como le cogieron en verano los rebrotes practicando surf en la costa de Portugal.

El ministro Salvador Illa tampoco parece predestinado a protagonizar grandes gestas. A la vuelta del verano eludió comparecer en el Parlamento y durante toda la crisis sanitaria ha tratado por todos los medios de evitar que sus altos cargos, supuestos especialistas en la materia, dieran la cara. Salvo María Jesús Lamas, la directora de la Agencia del Medicamento, que aunque pueda equivocarse es una técnico y sabe, el resto debería dimitir por vergüenza torera. Sus resultados no pueden ser más nefastos, como reflejan las cifras.