Más atención primaria y no me cuentes cuentos

Columna de opinión de Carmen Montón, Embajadora Observadora Permanente ante OEA y OPS y ex ministra de Sanidad

El cuento infantil de Caperucita pone a la niña ante un dilema… elegir un camino. La crisis sanitaria no es un cuento infantil, pero de igual modo nos invita a apostar por un camino para enfrentarla. Llevamos décadas hablando de la trasformación del Sistema Nacional de Salud y de transitar desde el hospitalocentrismo hacia la atención a la cronicidad. Hoy estamos penando que dicha transformación no termine de estar resuelta.

El camino bueno es fortalecer la Atención Primaria, valorarla y prestigiarla. Sin embargo, las portadas mediáticas y parabienes, además de recursos, se los han llevado los hospitales de campaña, mientras se producía el cierre de centros de salud. Hay que saber que los hospitales de campaña, por lo general, tienen un diseño para pacientes leves y derivan los casos que se agravan a un hospital con mayor dotación. En ellos se ofrecen controles temperatura, antitérmicos, y medidas de aislamiento… nada que no se pueda resolver, y de mejor manera para el paciente, con una buena atención domiciliaria desarrollada desde el centro de salud.

Lamentablemente, no se está desarrollando todo el potencial de la Atención Primaria por falta de recursos, planificación y visión estratégica. Aunque ésta es la solución más eficiente, de mayor calidad y humanización para la asistencia sanitaria frente a pandemias (el 80% de pacientes de covid19 son leves) o catástrofes naturales y también para la salud cotidiana.

La Primaria nos ofrece una atención integral, longitudinal a lo largo de toda la vida y cercana. Un sistema sanitario fuerte, sin colapsos y con buenos resultados en salud necesita una Atención Primaria con nuevas capacidades, bien cualificada y organizada y con una cartera de servicios ampliada. Donde existan los medios suficientes para mejorar la capacidad resolutiva y diagnostica, entre otros con una mayor coordinación con laboratorio y radiología. Además, se apueste por el uso de nuevas tecnologías, para la desburocratización en cuestiones de rutina como renovación de recetas de crónicos o tramitación de bajas laborales, y la telemedicina entre el facultativo de primaria con el de especialista, de modo que se evite el desplazamiento del paciente. Y, por último, sin terminar de enumerar todas las posibilidades, que se potencie la atención a domicilio, los cuidados paliativos y la atención a la salud mental.

Esa es la solución, más y mejor Atención Primaria, lo demás son cuentos.