El papel actual de la Microbiología Clínica en España

La Microbiología Clínica española está considerada como una de las mejores de Europa y hay datos objetivos que así lo avalan. En producción científica está muy por delante de la media española en Ciencias de la Salud y en los rankings bibliométricos (índice H) ocupa posiciones destacadas en el área de conocimiento de Microbiología. La especialidad se denomina Microbiología y Parasitología, pero esperamos que en breve pase a denominarse Microbiología Clínica, término que expresa mucho mejor las funciones y competencias de la especialidad.

El papel del microbiólogo clínico es relevante en el diagnóstico etiológico de las Enfermedades Infecciosas (EEII). La realización de un diagnóstico precoz y suministrar datos de sensibilidad a antimicrobianos con rapidez tiene un impacto importante en el pronóstico y mortalidad de las EEII graves. El diagnóstico microbiológico no se circunscribe a realizar determinaciones analíticas. En la actual pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2, se ha confundido en muchos foros el diagnóstico de la Covid-19 con realización de PCRs. La PCR es un método molecular que se utiliza en muchas actividades sanitarias y no sanitarias. El diagnóstico de una infección requiere mucho más. La muestra debe ser de calidad, transportarse adecuadamente, tener trazabilidad de todo el proceso, asegurar la seguridad del paciente y la protección de datos, y por supuesto, una adecuada interpretación de la PCR. En época da baja prevalencia, cada caso positivo se debe estudiar, desde el punto de vista analítico y desde el punto de vista clínico/epidemiológico si no queremos cometer errores.

Para ello, los microbiólogos clínicos trabajan en el contexto de comisiones multidisciplinares Covid en los hospitales junto a compañeros de diferentes especialidades sanitarias. Por lo tanto, no se debe confundir diagnosticar, con hacer PCRs, pues lo primero es un proceso complejo que requiere la participación de especialistas en Microbiología Clínica. El aporte que los centros de investigación pueden hacer, como ha ocurrido en Andalucía, es colaborar con recursos personales, técnicos o materiales, pero siempre bajo el paraguas de un servicio asistencial. Confrontar ciencia y asistencia no tiene sentido, sobre todo, porque la mayoría de los microbiólogos clínicos españoles, son además, científicos que desarrollan sus funciones investigadoras en institutos biomédicos o universidades.

La resistencia antimicrobiana es un problema de salud pública mundial, como han destacado la mayoría de las agencias internacionales (OMS, ECDC, CDC, ONU…). La aparición de la pandemia de Covid-19 la ha eclipsado ante la opinión pública, pero sigue siendo un problema acuciante en el mundo entero. El papel del microbiólogo clínico es importante en esta materia. Son los que detectan las bacterias multirresistentes y suministran esa información a los equipos de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAs) y equipos PROA, de los que forman parte. Desarrollan los mapas de resistencia locales, tanto en asistencia hospitalaria como de atención primaria, permitiendo la adaptación de las guías terapéuticas a la situación real de cada área sanitaria. Colabora en el desarrollo de los planes de vigilancia y control mediante estudios de portadores y ambientales que permiten tomar las medidas adecuadas en cada situación. En laboratorios de hospitales de especialidades o en los laboratorios de referencia de cada comunidad, se dispone de técnicas de epidemiología molecular que permite determinar la relación epidemiológica de patógenos y por lo detectar reservorios o vías de transmisión permitiendo el diseño de medidas de control adaptadas a cada situación.

En Andalucía se ha desarrollado un programa de uso de antimicrobianos y vigilancia de IRAs denominado Pirasoa, que mediante una serie de indicadores, nos permite conocer en tiempo real, la situación de nuestros centros hospitalarios. El programa, que colabora con el Programa de Resistencia de la AEMPS (PRAN), lleva asociado un laboratorio de referencia que actualiza los mapas de bacterias multirresistentes en tiempo real. Esta iniciativa, pionera de este programa, ha tenido un impacto importante en el control de bacterias multirresistentes en nuestra comunidad.

La Microbiología Clínica española goza de buena salud, pero tiene margen de mejora, y para ello es indispensable que siga siendo una especialidad primaria no troncal, y que los servicios asistenciales se mantengan en el interior de los centros hospitalarios.