El SARS-Cov2 permanece activo hasta 28 días en la pantalla del móvil

Billetes de plástico, cajeros automáticos, y otras superficies comunes podrían ser fuentes de contagio durante semanas, según una nueva investigación australiana.

Ni el calor ni el frio acaban con el SARS-CoV2. Nos enfrentamos a un virus muy robusto, que, según un nuevo trabajo del Centro de Investigación Científica e Industrial Australiano (CSIRO, por sus siglas en inglés), sobrevive durante 28 días en superficies lisas, cómo el vidrio que se encuentra en las pantallas de los teléfonos móviles, cajeros automáticos (banca, supermercados, expedición de títulos de transporte) o los billetes de plástico (estos últimos no se utilizan en España pero sí en países como Reino Unido, Australia, México, Chile, Nepal, Nicaragua, entre otros). Según el estudio, publicado en Virology Journal, la supervivencia del virus se redujo a menos de un día a 40º en algunas superficies. Los hallazgos se suman a la evidencia de que el nuevo coronavirus sobrevive durante más tiempo en climas más fríos, lo que hace que sea potencialmente más difícil de controlar en invierno que en verano. “Nuestros resultados muestran que el SARS-CoV-2 puede permanecer infeccioso en las superficies durante largos períodos de tiempo, lo que refuerza la necesidad de buenas prácticas como lavarse las manos con regularidad y limpiar las superficies”, afirma Debbie Eagles, subdirectora del centro, en un comunicado.

El doble que la gripe

Frente a los 17 días que sobrevive la gripe, las evidencias muestras que el nuevo coronavirus es el doble de resilente, lo que aumenta su letalidad y su capacidad de contagio. El estudio demostró, además, que tendía a permanecer más tiempo en superficies lisas o no porosas, en comparación con superficies complejas porosas, como el algodón. La investigación, financiada por el Gobierno australiano, consistió en “secar” el SARS-CoV2 de un modo artificial en diferentes superficies, a concentraciones similares a las informadas en muestras de pacientes infectados, y luego volver a aislar el virus durante un mes. Se llevó a cabo en la oscuridad, para eliminar el efecto de la luz ultravioleta, ya que se anteriores trabajos han demostrado que la luz solar directa puede inactivarlo rápidamente.

“Aunque todavía no se ha determinado el papel preciso de la transmisión superficial, el grado de contacto y la cantidad de virus necesaria para la infección, es clave establecer cuánto tiempo permanece activo este virus en las superficies, para poder desarrollar estrategias de mitigación de riesgos en áreas de alto contacto”, señala Eagles.

¿Cuánto tiempo permanece el virus en cada material?

“La persistencia en el vidrio es un hallazgo importante, dado que los dispositivos de pantalla táctil como teléfonos móviles, cajeros automáticos de bancos, cajas de autoservicio de supermercados y quioscos de facturación en aeropuertos son superficies de alto contacto que pueden no limpiarse con regularidad y, por lo tanto, representan un riesgo de transmisión del SARS -CoV-2” apuntan los investigadores. Otro “punto caliente” sería su permanencia en billetes de plástico, “considerando la frecuencia de circulación y el potencial de transferencia de virus viables tanto entre individuos como entre ubicaciones geográficas”.

La supervivencia del coronavirus en el acero inoxidable a temperaturas más frías puede ayudar a explicar los brotes de COVID-19 relacionados con el procesamiento de carne y las instalaciones de almacenamiento en frío. “Nuestros resultados respaldan los hallazgos de un estudio que muestra la supervivencia del SARS-CoV-2 también en alimentos frescos y congelados”, añaden.

En España se produjeron varios de estos brotes en mataderos e industrias cárnicas en la primera ola de la pandemia, en los que el frío, la humedad y las condiciones precarias fueron un caldo de cultivo perfecto para la propagación del virus. Los investigadores añaden una nueva evidencia, y es que la alta contaminación de lípidos y proteínas (presentes en la carne) de esos ambientes, actúan como palanca para la propagación.