La incidencia acumulada aumenta un 71% en la segunda oleada

El número de casos por 100.000 habitantes en 14 días ha pasado de 156 en la punta de la primera embestida a 267 de media en septiembre

Siete meses después de que estallara la Covid-19 en España, los datos de la transmisión del virus son en la actualidad muy superiores a los que había en abril, cuando se alcanzó el pico de víctimas mortales de la primera ola. Esto se debe en gran parte a que la capacidad de detección actual es mayor que la que había en abril, lo que influye en la incidencia acumulada. Así, el número de casos detectados por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días en septiembre ha sido de 267,668 de media, frente a los 156,244 casos de abril; es decir, un aumento porcentual del 71,31%.

De hecho, sólo ha habido cuatro días durante el pasado mes en los que esta incidencia acumulada ha sido menor a los 217,30 casos que se registraron de máximo el 5 de abril. Ese aumento de la incidencia acumulada se debe a que hoy «hay más contagios y más detección» que en abril, afirma Juan J. González Armengol, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), que no entiende cómo después de siete meses de pandemia no hay unas directrices claras: «Hace unos meses se daba una tasa de incidencia acumulada de siete días y ahora de 14. Creo eso es porque tiene menos dinamismo. Y en Galicia, incluso, la dan de tres días. Además, los datos que dan desde el Centro Nacional de Epidemiología son diferentes de los que se dan desde el Ministerio de Sanidad y eso no se entiende. Por ejemplo, Orense tiene una tasa de incidencia por encima de 1 y Madrid, en cambio, por debajo, y luego también ha ''desaparecido'' el R0 que todos mirábamos. Madrid está ahora entre un 1,1 y un 1,2 cuando llegó a estar en el pico de la pandemia entre 3,7 y 5. Otro factor que los políticos deberían analizar es por qué unas CC AA dan porcentajes de ocupación hospitalaria sin incluir las camas de más que se establecieron para poder pasar de fase, como es el caso de La Rioja, por ejemplo».

Para Alejandro Arenas, catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas de la Universidad Rovira i Virgili, el incremento de la incidencia se debe a que «antes se detectaba únicamente al 10% de infectados, que eran los que ingresaban en los hospitales». En todo caso son unos índices muy por encima de los 50 casos por 100.000 habitantes que recomienda bajar el ministro de Sanidad, por lo que urge prevenir. «Los confinamientos perimetrales no reducen los contagios, sino que evitan que la situación se expanda a otras localidades», por lo que a partir de 200 casos a los 14 días hay que actuar. ¿Cómo? Primero reduciendo la movilidad, y para ello hay que fomentar la escolarización online e incrementar el teletrabajo, defiende Arenas. Si la tasa sigue subiendo hay que sumar más medidas: «Limitar las agrupaciones de personas por debajo de 10, idealmente seis máximo, tanto en exteriores como en interiores privados o públicos; cierre de la actividad interior de bares, restaurantes y salas de ocio. Apostar por actividades exteriores de los mismos, y promover ayudas a este sector que desgraciadamente es de los más afectados; incrementar al máximo el transporte público para evitar aglomeraciones en horas punta; escalonar las entradas a los trabajos; aumentar el control del cumplimiento de las medidas adoptadas; favorecer económicamente el cumplimiento de aislamientos y cuarentenas; incrementar la disponibilidad de los sistemas de Salud 24/7, y dotar a los espacios cerrados de ventilación y filtros HEPA». Medidas en la que resulta clave la concienciación de la población y que las autoridades digan mensajes claros, porque como recuerda el doctor González Armengol, lo importante es saber «cómo gestionamos los espacios seguros. Si se adelantan los cierres de bares y restaurantes los ciudadanos irán a las casas, y eso es peor».

El sistema asistencial continúa, al menos de momento, en mejor situación que durante el pico de la primera oleada. Pero eso es debido a la edad de los nuevos contagiados: ahora más del 66% de los contagiados tiene menos de 50 años. Sin embargo, como recuerda Arenas, «no podemos esperar un mes y medio a implementar medidas más contundentes. La edad antes era 19-40, ahora ya es de 30 a 60 años, esto tiene una inercia».

Otro de los parámetros que España sigue sin conseguir es que menos del 5% de las pruebas PCR den positivo al menos durante las dos últimas semanas. A día de hoy sólo Asturias lo cumple. Así, la media nacional de positividad se situó en la semana del 22 al 28 de septiembre en un 11% y en el 12,1% entre el día 15 y el 21. De modo que, pese a que la tendencia es de descenso, tenemos un largo camino por recorrer para cumplir con este indicador.