Todo lo que los escandinavos nos pueden enseñar sobre la vida al aire libre

Mientras los españoles nos ponemos “a cubierto” cuando bajan las temperaturas, los nórdicos disfrutan de un ocio saludable a prueba de Covid-19. Descubre el friluftsliv, el arte de disfrutar de la naturaleza en cualquier momento

Disfrutar de la naturaleza y realizar actividades al aire libre es un tipo de ocio muy seguro en estos tiempos de pandemia. UNIVERSIDAD DE BIRMINGHAM

Son muchos los que argumentan que nuestro carácter festivo y familiar ha jugado en nuestra contra en la pandemia del Covid-19. Los españoles somos ruidosos, gregarios, hablamos alto, nos pierde socializar y, pese a que disfrutamos de un clima benigno, cuando llega el frío nos resguardamos en bares, restaurantes y centros comerciales. Quizá en otro momento no hubiéramos tenido que plantearnos cambiarlo, pero la situación y las restricciones obligan a buscar nuevas alternativas más saludables que, a la vez que nos proporcionan bienestar, nos protejan frente a los contagios.

En este punto, los escandinavos pueden enseñarnos bastante. Fieles descendientes de los vikingos, no temen a la nieve ni a las bajas temperaturas, y han aprendido a integrar en su vida actividades al aire libre que nosotros ni contemplamos cuando los termómetros bajan de 15º. Está tan integrado en su modo de vida, que tiene hasta su propio (e impronunciable) nombre: Friluftsliv. ¿Y en qué consiste? Pues en integrar las actividades outdoor como forma de vida. El término lo acuñó el escritor Henrik Ibsen en 1859, e incluye cualquier actividad que se desarrolle en comunión con la naturaleza, ya sea correr por el parque, relajarse en una cabaña de montaña, ir al trabajo en bicicleta, reunirse con amigos en una sauna junto a un lago congelado o almorzar en el bosque. Suena idílico, pero ellos lo hacen a una temperatura media entre los 5 y los -10 º. Y todo son beneficios.

Mientras en España los parques y jardines son considerados lugares “peligrosos” que hay que cerrar a cal y canto, para noruegos y suecos son, precisamente, los sitios más seguros. De hecho, al contrario que aquí y en otros países mediterráneos, cuando la pandemia llegó a estos países, lo único que permaneció abierto 24 horas/ 7 días a la semana fue la naturaleza. Esto permitió que las personas pudieran experimentar sensaciones positivas en su día a día, que no quedaran anulados por el encierro. De hecho, la frecuencia y la popularidad de esta práctica se han multiplicado durante este año, principalmente entre los jóvenes.

Beneficios

La ciencia muestra que, con solo pasar diez minutos caminando por un entorno “verde”, los niveles de estrés se reducen de un modo visible, y para disfrutar de los beneficios del Friluftsliv solo hace falta actitud. No tienes que ser hábil en ningún deporte que se practique en el exterior, porque no se trata de eso. Se trata de respirar aire puro, sentir la temperatura exterior (siempre bien abrigado), disfrutar del momento y compartirlo con los tuyos. Una práctica fácilmente “exportable” a cualquier lugar del mundo. Por si aún no estás convencido, estos son algunos de sus beneficios: mejora el humor, ayuda a la circulación sanguínea, previene el deterioro cognitivo, aumenta los niveles de vitamina D (cuya influencia en el sistema inmunitario está ampliamente demostrada) y reduce el estrés.