Congelación de óvulos: ¿qué es y cuáles son sus riesgos?

La edad media de las madres primerizas se sitúa por encima de los 31 años por la falta de conciliación laboral, entre otros motivos

El tiempo da lugar a un proceso inevitable de deterioro de los óvulosLa RazónLa Razón

La maternidad cada vez llega más tarde. La edad media de las madres primerizas sigue una tendencia ascendente desde que se tienen registros y en 2019 se situó por encima de los 31 años, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. La conciliación laboral y los motivos económicos son algunos de los factores que retrasan la maternidad, por lo que muchas mujeres deciden congelar sus óvulos para decidir ser madres cuando llegue el momento oportuno.

De hecho, la pandemia de la Covid-19 ha disparado el número de tratamientos de preservación de la fertilidad femenina en un 60%, según un análisis elaborado por la clínica Amnios In Vitro Project. Pero, ¿en qué consiste la congelación de óvilos?

¿Cómo se congelan los óvulos?

Para la congelación de los óvulos la técnica más utilizada es la vitrificación de ovocitos y consiste en conservar las células con su calidad intacta por un tiempo indefinido. Este procedimiento permite extraer los óvulos tras un tratamiento hormonal y congelarlos de forma rápida sin que se formen cristales de hielo que podrían dañar las células. De esta forma, se mantienen sus propiedades intactas hasta el momento de la descongelación y fecundación. La técnica posibilita que alrededor del 97% de los óvulos sobrevivan al proceso, según las clínicas de fertilidad IVI. El tratamiento hormonal tiene una duración aproximada de entre 10 y 15 días.

¿Qué riesgos tiene?

Las clínicas especializadas en reproducción asistida ofrecen asesoramiento para que las pacientes estén seguras antes de someterse a la técnica de la vitrificación. Uno de los riesgos de este procedimiento es el síndrome de la hiperestimulación ovárica, que consiste en “una respuesta exagerada a la estimulación de la ovulación y puede ser muy grave”, según explica la Dra. Inés Isabel Suárez Vergara, especialista de la unidad de reproducción asistida de Clínica Sanabria.

Otras de las complicaciones poco habituales que pueden surgir son infecciones, sangrado anormal y lesión de órganos durante la punción, entre otras. También se corre el riesgo de pensar que congelar los óvulos garantiza que en el futuro pueda ser fertilizado con éxito, cuando no está garantizado.