La hiperglucemia eleva la mortalidad de pacientes con Covid-19 en más de un 40%

Una nueva investigación profundiza en el papel del azúcar en sangre como responsable del agravamiento de los síntomas y el fallecimiento a causa de la infección.

A principios de este mes, una investigación liderada por médicos internistas y vinculada al Registro Clínico SEMI-COVID-19 de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) confirmaba que la hiperglucemia es un factor de riesgo fuerte e importante en pacientes Covid-19 hospitalizados no críticos, independientemente de los antecedentes de diabetes, y que se asocia con mayor necesidad de ventilación mecánica, ingreso en UCI y riesgo de muerte en contexto Covid-19.

Ahora, un nuevo estudio del Hospital Regional Universitario de Málaga y el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) han profundizado en el papel que desempeña el azúcar en sangre en los pacientes con la infección, usando datos Registro Clínico SEMI-Covid-19.

El trabajo, publicado en la revista científica Annals of Medicine, lleva a cabo un análisis de muestras de 11.313 pacientes que sufrieron la enfermedad durante la primera ola de la pandemia. Este número de pacientes fue dividido en tres grupos en función del grado de concentración de glucosa libre en sangre en el momento de su alta hospitalaria. Tras el análisis de los datos, el equipo investigador identificó que la tasa de mortalidad se elevó hasta un 41,1% en los pacientes con hiperglucemia, es decir, en aquellos con más de 180 mg/dl. Por contra, los que tenían mucho menos azúcar en sangre, en el primer grupo, la mortalidad fue casi tres veces inferior, en torno a un 15%.

Factor clave de riesgo

La hiperglucemia, de este modo, se suma a otros como factor clave de riesgo , independientemente de la convivencia o no con otras enfermedades, así como en distintas franjas de edad del paciente, entre otros. La investigación profundiza también en las causas que relacionan el empeoramiento de los enfermos de la covid-19 con altas tasas de glucemia. Entre ellas, destacan que el páncreas, al ser el órgano que produce la insulina, facilita que el virus se estanque en sus células y las infecte. Otra de las causas radica en la convivencia de la covid-19 con otras infecciones virales, así como en otras patologías que hacen disparar la presencia de azúcar en sangre de manera puntual.

Además, según ha señalado el jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Regional de Málaga e investigador responsable de grupo en IBIMA, “el propio virus genera un estrés que hace que el organismo se asegure disponer de reservas de energía incrementando este nivel de azúcar en sangre, algo contraproducente en caso de que la persona se infecte por la covid-19.” Un hecho “que se incrementa en pacientes que son diabéticos porque parten en una clara situación de empeoramiento de partida al disponer de entrada de niveles altos de azúcar en sangre, que se suman a los que el propio organismo llega a generar”, añade.

Esta investigación forma parte de las más de 70 en marcha ligadas al Registro SEMI-COVID-19, que contiene datos de más de 17.000 pacientes con infección por SARS-CoV-2 confirmada y que fueron atendidos por médicos internistas ─especialistas médicos en primera línea que han atendido al 80% de pacientes no críticos hospitalizados en España durante la pandemia─. En este registro, participan casi 900 médicos internistas de 214 hospitales de todo el país.