Covid-19

El módulo para enfermos de Covid-19 de la prisión de Valdemoro está lleno

Ha pasado de haber un contagiado en octubre a 20 casos en activo. Los internos no entienden que no puedan ver a sus familias pero siga habiendo actividades no esenciales

Imágenes de recurso de la Cárcel de Valdemoro (Madrid)
Un cartel indica la dirección a la entrada de la Cárcel de Valdemoro/Centro Penitenciario Madrid III, junto al exterior de la prisiónJesús HellínEuropa Press

Las secciones sindicales de ACAIP-UGT, APFP, CCOO y CSIF denuncian la elevada propagación de los contagios por Covid-19 entre los presos del Centro Penitenciario de Madrid III Valdemoro: se han multiplicado en las últimas semanas. En el módulo 9 se ha pasado de 1 contagiado en octubre a 20 contagiados en noviembre. Las previsiones de la dirección se han desbordado y el módulo destinado para los enfermos de Covid19 está lleno, sin que se haya comunicado a los trabajadores un plan B que permita seguir separando a los enfermos de los sanos. Plan B, que día a día, se complica más según aumentan los módulos confinados.

Actualmente están aislados el módulo 9 y el módulo 2, además del módulo covid19 y una de las plantas de la enfermería que también alberga positivos. El número total de contagiados, en esta segunda ola, es de 36 internos que han dado positivo y 14 empleados públicos.

El pasado 20 de octubre y visto el nivel de contagio generalizado, las secciones sindicales pedimos por escrito al director del centro el cierre preventivo de la escuela, los cursos de formación, voluntariado, ONGs, los talleres y en general todas aquellas actividades que se realizan con internos de varios módulos, así como la suspensión de los traslados entre centros. Sin embargo, el director de la prisión no lo consideró oportuno, según denuncian los sindicatos, y han continuado todas las actividades con absoluta normalidad. Tres semanas más tarde el número de contagiados se ha multiplicado y diariamente siguen apareciendo más casos.

La petición sindical estaba basada en los excelentes resultados que se obtuvieron en la primera fase del Covid-19 donde el cierre total del centro y la suspensión comunicaciones, traslados y de todas las actividades que no constituyeran un servicio esencial, consiguió parar la enfermedad en los muros de la prisión. El balance fue un interno positivo a Covid-19 y cuatro empleados públicos. Resultados que como reconoció el propio Secretario General de IIPP D-Ángel Luis Ortiz en sede parlamentaria, había sido felicitado hasta por organismos internacionales.

Mientras los contagios aumentan día a día, continúan con normalidad todas las actividades del centro, talleres, escuela, ONGs, cursos y traslados de internos a las diferentes prisiones de la geografía nacional. A pesar del cierre perimetral y las restricciones en varias comunidades autónomas, en los próximos días saldrán 70 internos, en situación de tránsito, desde el Centro Penitenciario de Madrid III con destino a las diferentes autonomías. Desde los sindicatos aseguran que es un contrasentido, difícil de comprender para los internos, “que ven como diariamente están entrando en el centro voluntarios, ONG, maestros, monitores, el cura y en general servicios no esenciales, mientras se les prohíbe las comunicaciones vis a vis con sus familias. Son preguntas que nos dirigen los internos y para las que los empleados públicos no tenemos respuesta. Organizaciones que parecen no estar concienciadas con la difícil situación que estamos viviendo en Madrid III Valdemoro, de otra forma no se entiende que se presenten en centro y pidan reunir en una sala a internos de varios módulos, incluso de los módulos confinados”.

“Sabemos -prosiguen- lo difícil que es la lucha diaria contra esta enfermedad y más en una institución cerrada como son las prisiones, pero cuando no se adoptan las medidas que sabes que funcionan y se consigue multiplicar los contagios en esta segunda ola con 36 positivos de internos y 14 de empleados públicos (desde agosto), es evidente que la dirección, no ha valorado adecuadamente el alcance de su decisión de dar prioridad a las actividades formativas que a la salud de internos y empleados públicos. Por este motivo hemos vuelto a reiterar a la dirección del centro la petición de cierre del centro y suspensión de actividades no esenciales”.

“Tampoco entendemos -prosiguen- que el uso de las mascarillas por parte de los internos dentro de los módulos, sólo sea aconsejable, y no obligatoria como para el resto de los ciudadanos de España. Ni que se pretenda hacer test PCR, únicamente a los que tienen síntomas y a sus contactos estrechos, cuando en un módulo se comparte todo, desde lavabos, duchas, mesas, sillas, comedor y hasta las caladas de los cigarrillos”.

“La situación dentro de la prisión es de preocupación, tanto de los internos como de los empleados públicos. La inseguridad, el miedo al contagio, unido al caos organizativo, la falta de planificación, la falta de medios (una mascarilla para cinco turnos de trabajo), el desconcierto, los contrasentidos de las medidas adoptadas están creando tensión dentro de los muros. Tensión que se transmite de unos a otros y que esperamos se alivie pacíficamente”, concluyen.