La Covid persistente provoca daños en múltiples órganos en los pacientes más jóvenes

Los afectados presentan problemas en el corazón, pulmones, hígado y páncreas hasta 4 meses después de la infección

Mercedes Martínez es una de esas pacientes jóvenes que presenta síntomas persistentes de la Covid 19 meses después de haberse infectado por el SARS-CoV-2Alberto R. RoldánLa Razon

Después de más de ocho meses inmersos en la pandemia de la Covid-19 y conviviendo con el SARS-CoV-2, la ciencia tiene evidencias científicas de las consecuencias que puede provocar la infección en los pacientes más jóvenes, incluso en aquellos que pasan la enfermedad de forma leve. En concreto, una nueva investigación denominada Coverscan, llevada a cabo en varios hospitales de Reino Unido y publicada en medRxiv ha analizado más de 200 casos de personas con Covid-19 persistente y ha llegado a la conclusión de que las personas más jóvenes que previamente han sufrido la infección de forma leve pueden presentar problemas en múltiples órganos hasta cuatro meses después del contagio.

En concreto, la fatiga, presente en el 98% de los casos; los dolores musculares, percibido por el 88% de los pacientes; la disnea, en el 87% de los afectados, y los dolores de cabeza, percibidos por el 83% de los individuos, fueron los síntomas más habituales que permanecen a largo plazo en las personas más jóvenes meses después de haberse contagiado por el SARS-CoV-2. De hecho, según los autores, hasta el 42% de los pacientes llegaba a tener más de 10 síntomas prolongados de forma conjunta.

La investigación, que está ahora en fase de realización, tiene el objetivo de analizar la salud de más de 500 personas con Covid-19. Por el momento, los 201 primeros pacientes analizados son principalmente jóvenes con una buena salud previa, sin importantes patologías de base. De hecho, entre los individuos analizados se muestran unas características de salud con presencia de obesidad en un 20%, hipertensión en un 6%; diabetes, en un 2% y enfermedades cardíacas en un 4%.

A pesar de esa buena salud previa, según el primer análisis preliminar de los datos, cuatro meses después del contagio, los pacientes muestran un leve deterioro de los principales órganos, como el corazón (32%), los pulmones (33%), los riñones (12%), el hígado (10%), el páncreas (17%) y el bazo (6%). De todos los participantes, el 66% de los pacientes sufría fallos en un sólo órgano, mientras que el resto presentaba varios problemas en órganos vitales, lo que equivale a un efecto de daño multiorgánico.