La vacuna española contra la tuberculosis, a seis años de ser universal

Un organismo europeo financia con 20 millones el ensayo clínico de eficacia en fase III en bebés, pero serían necesarios otros 25 millones. Con más inversión se podría empezar antes a salvar vidas frente a esta enfermedad que causa 1,4 millones de muertes al año

El estudio comprobó la eficacia de la nueva vacuna en macacos
El estudio comprobó la eficacia de la nueva vacuna en macacos

Un estudio internacional sobre la tuberculosis realizado en tres grupos de macacos Rhesus ha demostrado que la nueva vacuna MTBVAC, diseñada por investigadores de la Universidad de Zaragoza y desarrollada por su socio gallego Biofabri, es más eficaz y protege mejor frente a la infección por aerosol con Mycobacterium tuberculosis que la actual vacuna BCG. Todo un hito «made in Spain» publicado esta semana en la revista «NPJ-Vaccines» del grupo «Nature» que permitirá salvar vidas frente a esta enfermedad que causó en 2019 1,4 millones de muertes en el mundo, según la OMS, y que es una de las diez causas principales de muerte en el mundo.

De hecho, los autores de la investigación respaldan esta vacuna como candidata para la vacunación universal contra la tuberculosis respiratoria y alternativa a la vacuna actual.

Pero, ¿en qué se diferencian? La actual vacuna BCG, la única autorizada contra esta enfermedad, está basada en una forma viva atenuada de Mycobacterium bovis aislada de las vacas. En cambio, la española es la primera y única «basada en el patógeno humano Mycobacterium tuberculosis atenuado», en entrar en estudios clínicos, explica el catedrático de la Universidad de Zaragoza Carlos Martín del grupo de Genética de Micobacterias. «La actual se descubrió a principios del siglo XX y tiene su origen porque la mayoría de niños que enfermaban lo hacía de las vacas, por consumir leche no pausterizada, pero en la actualidad más del 99% de la transmisión es por el bacilo humano de la tuberculosis», recuerda.

«En comparación con la vacuna frente a la Covid-19 parece que vamos a velocidad de tortuga, pero los resultados son importantes. Para que se hagan una idea, la fase 1 y 2 de la Covid se hicieron en dos meses y nosotros empezamos en 2013, es decir, ya llevamos ocho años de ensayos clínicos».

«Nos falta empezar la fase 3 de eficacia que esperamos empezar a finales de este año en más de 6.000 recién nacidos en Sudáfrica. Y luego quedaría diseñar el ensayo en fase 3 en adultos», precisa el catedrático. Y si todo continúa como hasta ahora, «estimo que en cinco o seis años estaría aprobada para bebés. Aunque aprendiendo de lo hecho contra la Covid nos gustaría que se acelerasen las fases para poder salvar vidas», añade.

Para ello, resulta esencial la financiación. En la actualidad, Biofabri tiene comprometidos 20 millones de euros de la Cooperación de Europa y los Países en Desarrollo sobre Ensayos Clínicos (EDCPT) de una inversión total de 45 millones para llevar a cabo la fase 3 en bebés, según publicó «La Voz de Galicia». «Se necesitan que los mecenas de aquí den el callo como sucede en otros países porque si en vez de hacer el ensayo en 6.000 bebés se hiciera en 60.000 se aceleraría el proceso y se podrían empezar a salvar vidas mucho antes con esta vacuna diseñada en España y que se va a fabricar también en nuestro país».

Y si bien es cierto que «la tuberculosis presenta una incidencia baja en España, es una enfermedad endémica. Además, hay tratamiento eficaz, aunque es muy duro: seis meses de media (dos con cuatro antibióticos y otros cuatro meses con otros dos», explica el catedrático. Además, poner fin a la epidemia de tuberculosis para 2030 es una de las metas relacionadas con la salud de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y es que basta con que una persona inhale unos pocos bacilos de una persona enferma para que pueda quedar infectada.