Las mujeres tienen el doble de posibilidades de sufrir asma tras la pubertad

La testosterona obstaculiza una célula inmunitaria vinculada a los síntomas del asma alérgica

A partir de los 20 años el asma es más frecuente en las féminas
A partir de los 20 años el asma es más frecuente en las féminasAntonioGuillemGetty Images/iStockphoto

Ser hombre o mujer influye en el desarrollo del asma, cuyo Día Mundial se celebra hoy. De hecho, las mujeres tienen el doble de probabilidades de tener asma tras la pubertad debido a los efectos de las hormonas sexuales en las células de los pulmones, según advierte la alergóloga del Hospital La Salud, la doctora Valentina Gutiérrez. Así, ha recordado que investigadores de la Universidad de Vanderbilt y Johns Hopkins (Estados Unidos) y del Walter and Eliza Hall Institute (Australia) descubrieron que la testosterona obstaculiza una célula inmunitaria vinculada a los síntomas del asma alérgica, como la inflamación y la producción de moco en los pulmones. Así lo han detallado en sendos artículos publicados en ‘Cell Reports’ y en el ‘Journal of Experimental Medicine’.

Ambos equipos de investigadores descubrieron que la testosterona suprime la acción de las células linfoides innatas de tipo 2 (ILC-2), un tipo de células inmunitarias que reaccionan en exceso frente a estímulos como el polen o los ácaros del polvo, dando lugar a los síntomas del asma. “Esto explicaría por qué los niños sí sufren ataques de asma cuando son pequeños, pero en muchas ocasiones estos remiten con la llegada de la pubertad, cuando la testosterona comienza a inhibir la acción de ILC-2, mientras que las niñas no corren esa suerte y siguen sufriéndolos después de la adolescencia”, detalla la experta.

Asimismo, ha recordado que entre el 5 y el 8 por ciento de la población adulta española y entre el 8 y el 12 por ciento de los niños sufren asma; en total, casi 3 millones de personas. “Hasta la edad de 12 a 13 años la prevalencia del asma es mayor en los niños que en las niñas, aunque al llegar a la adolescencia el asma incide por igual a chicos y chicas, para a partir de los 20 años afectar en mayor medida a las mujeres”, asevera la doctora Gutiérrez.

“El asma no se cura, pero con un diagnóstico y tratamiento adecuados y la educación de paciente se puede lograr un buen control de la enfermedad”, explica la doctora Gutiérrez. “Cuando el asma está controlado, el paciente no nota molestias respiratorias ni de día ni de noche, no necesita usar inhaladores para aliviarse, tiene una vida físicamente activa, tiene una capacidad pulmonar normal o cercana a la normalidad y no está expuesto a tener ataques graves”.

La contaminación sí influye

Asimismo, la experta también recuerda que, según un estudio publicado en Archivos de Bronconeumología de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEAR), “los contaminantes ambientales pueden actuar agravando la enfermedad en pacientes con asma o bien siendo causa de la misma. En pacientes con asma, niveles elevados de material particulado (partículas diesel), ozono, anhídrido sulfuroso y óxido nitroso (O3, SO2 y NO2) pueden precipitar la aparición de síntomas, incrementando el número de consultas a los servicios de urgencias y hospitalizaciones por descompensación de la enfermedad”.

Otros de los principales factores de riesgo del asma son la exposición a alérgenos como los ácaros del polvo doméstico, presentes en las camas, alfombras y muebles, la caspa de los animales de compañía, los pólenes o los hongos, el humo del tabaco y los irritantes químicos en el lugar de trabajo. Entre los desencadenantes del asma se encuentran el aire frío, las emociones intensas, como la ira o el miedo, y el ejercicio.