Sociedad

Confirman que vacunarse no empeora los síntomas de la Covid-19 persistente

La inoculación con Pfizer-BioNTech o con Oxford-AstraZeneca no se asocia a un empeoramiento del Covid-19 prolongado

Una enfermera extrae una dosis de un vial de la vacuna contra el Covid-19 de la farmacéutica Comirnaty-Pfizer-BioNTech
Una enfermera extrae una dosis de un vial de la vacuna contra el Covid-19 de la farmacéutica Comirnaty-Pfizer-BioNTechMarcial GuillénEFE

Una de las mayores incertidumbres de la pandemia de la Covid-19 es la aparición de Covid-19 prolongado en un gran número de personas. De hecho, se estima que más de medio millón de personas podría sufrir Covid-19 persistente en nuestro país, según datos del Consejo General de Enfermería, cifra que asciende hasta los 25 millones de afectados en todo el mundo, y una de las dudas más inquietantes es saber qué ocurre con esos pacientes cuando reciben la vacuna frente al SARS-CoV-2.

Ahora, un nuevo estudio publicado hoy en la revista científica “Annals of Internal Medicine” realizado con una pequeña serie de casos de pacientes que recibieron una dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech o de Oxford-AstraZeneca confirma que la vacunación no se asoció con un empeoramiento de los síntomas o la calidad de vida en pacientes con síntomas persistentes después de pasar la Covid-19 de forma aguda. Estos hallazgos resultan determinantes en este momento, ya que pueden ayudar a aliviar las dudas sobre la vacuna en pacientes con síntomas persistentes.

En concreto, investigadores de North Bristol NHS Trust, en Reino Unido, estudiaron a 163 pacientes de un solo hospital del Reino Unido para describir la calidad de vida y los síntomas después de la vacunación en una serie de pacientes con síntomas persistentes 8 meses después de la hospitalización con Covid-19. Antes de la vacunación, los pacientes informaron un total de 159 síntomas, que incluían fatiga (75%), disnea (61%) e insomnio (53%). Además, la calidad de vida se redujo notablemente.

Todos los participantes fueron reevaluados aproximadamente un mes después de recibir la vacuna, y se repitieron los cuestionarios de calidad de vida y la revisión de los síntomas, con preguntas específicas sobre si los síntomas habían mejorado, permanecido igual o empeorado. A los participantes solo se les pidió que confirmaran el estado de vacunación después de la evaluación de los síntomas para minimizar el sesgo debido a una asociación percibida entre la evaluación y la vacunación. Posteriormente se les preguntó sobre los efectos adversos relacionados temporalmente con la vacuna. Entre los 44 participantes que habían recibido 1 dosis de vacuna, el 82% informó al menos 1 síntoma persistente. Entre los 159 síntomas notificados antes de la vacunación, el 23,2% había mejorado, el 5,6% había empeorado y el 71,1% se había mantenido igual. Por ello, tal y como argumentan los investigadores, “no hubo un empeoramiento significativo en las métricas de calidad de vida antes o después de la vacunación” y no se identificaron diferencias en ninguna medida de resultado entre las dos vacunas diferentes.

Según los investigadores, estas observaciones resultan de gran importancia porque pueden brindar tranquilidad al creciente número de personas que experimentan síntomas persistentes después de haber sufrido una infección aguda por SARS-CoV-2, ya que se temía que la recepción de un ARN mensajero o de una vacuna de vector adenoviral pudiera desequilibrar esos síntomas. Sin embargo, a la luz de estos resultados, todo parece indicar que recibir la vacuna no se asocia con una disminución en la calidad vida o con un empeoramiento de los síntomas cuando alguien padece Covid-19 prolongado.