Casi uno de cada tres pacientes hospitalizados en 2020 fueron atendidos en hospitales privados

Estos centros incorporaron 5.000 profesionales el año pasado

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La Sanidad privada ha medido el impacto que ha tenido la pandemia en sus 288 centros hospitalarios generales a nivel nacional (los de mayor incidencia por la pandemia) en el año 2020. La conclusión del informe publicado por la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE) es que, pese a que han afrontado dificultades extremas con una merma de actividad ordinaria inédita y con enormes sobrecostos extraordinarios relacionados con la Covid-19, esta tipología de centros (el 62% del total de hospitales privados) incrementó en 2020 sus plantillas en un 6% respecto al año previo al incorporar 5.000 nuevos profesionales, tanto sanitarios (73%) como no sanitarios (27%).

Además, el 99% de los hospitales generales privados no ha llevado a cabo EREs y el 94% no realizó ERTEs. Esta evolución favorable de plantilla se ha efectuado, además, en un contexto de escasez para la contratación de personal cualificado. De hecho, el 95% de estos hospitales subraya que en la actualidad tiene una necesidad media-alta de enfermeros y el 58% en médicos. Las tres regiones que más aumentaron su personal fueron Madrid ( un 10,7% más), Extremadura (9,4%) y la Región de Murcia (+8,9%).

Por otro lado, los hospitales generales privados han invertido un 312% más en productos relacionados con la protección de los profesionales en un contexto de hiperinflación que ha supuesto pagar un promedio de un 1.100% más en el precio de las mascarillas en 2020 frente a 2019, por ejemplo.

La complejidad de la situación vivida por los profesionales de la sanidad privada es manifiesta: uno de cada cuatro (26,3%) ha causado baja por la Covid-19. Las regiones que más han sufrido esta situación han sido La Rioja (49,4%), Extremadura (34,4%), Castilla-La Mancha (34,4%) y Cataluña (34%).

Actividad asistencial

Todas las áreas asistenciales de la Sanidad privada se vieron afectadas de forma inédita a lo largo del año pasado: las intervenciones quirúrgicas descendieron un 14%; las urgencias, un 26%; las consultas externas, un 9%; los ingresos hospitalarios, un 14%, y los ingresos UCI, un 16%.

A pesar de ello, la actividad en la atención de pacientes Covid fue intensa. Así, algo menos de uno de cada tres pacientes hospitalizados fueron atenidos en los centros hospitalarios privados durante 2020 (bien sea por seguros, mutuas o derivados de la Sanidad pública).

En total, han sido 63.246 hospitalizados (30%) sobre el conjunto de los 211.064 recogidos en la actualización 282 del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad. Las regiones donde se atendieron más ingresos hospitalarios en la privada frente al total de su comunidad autónoma fueron Baleares (26%), Cataluña (24%) y Andalucía (16%).

Asimismo, el 29% de los afectados que hasta el 31 de diciembre de 2020 han requerido asistencia en UCI han sido tratados en la privada (5.256 pacientes sobre 18.251). Los territorios donde se atendieron más ingresos en UCI en la sanidad privada con respecto al total de su comunidad autónoma fueron Cataluña (25%), Andalucía (17%) y Comunidad Valencia (15%).

La sanidad privada no ha cesado de tender la mano al Ministerio de Sanidad y a las consejerías autonómicas. Sin embargo, “en las decisiones de gobernanza durante la pandemia se ha optado por la infrautilización de sus recursos pese a formar parte del Sistema Nacional de Salud”, explican desde ASPE. “Lamentamos no haber visto en algunos gestores públicos la misma predisposición que hemos mostrado nosotros a contribuir más con nuestras capacidades en los momentos críticos que hemos vivido y aún vivimos, además de no compensar a nuestros hospitales por el esfuerzo realizado, algo insólito tras una expropiación temporal de infraestructuras y recursos humanos”, hace hincapié Carlos Rus, presidente de ASPE.

“La sanidad privada, como parte del SNS, debería estar representada en sus órganos de gobernanza, como el Consejo Interterritorial o el grupo de trabajo de la estrategia de vacunación, por citar ejemplos”, añade.

Para ASPE, es necesaria una actitud constructiva y colaborativa, que se reconozca el papel de la Sanidad privada para fortalecer la Sanidad española, y que se avance en la colaboración público-privada en beneficio del usuario de la Sanidad, tal como establece la Ley General de Sanidad. Y en el mismo sentido de las políticas llevadas a cabo por otros países líderes europeos durante la pandemia en los que la Sanidad privada ha tenido una mayor consideración.

Cabe recordar que el tiempo de espera medio para intervenciones quirúrgicas en el sistema público es de 170 días, según información del propio Ministerio de Sanidad (actualizada a junio de 2020), cuando un año atrás era de 115 días. Esto equivale a un incremento cercano al 50%, siendo superior al 40% el aumento del tiempo medio de espera para consultas, que ha pasado de 81 días de junio de 2019 a 115 días. Además, al aumento de tiempos de espera hay que sumar el millón de pacientes que ni siquiera han podido acceder al sistema. Se han suspendido, por tanto, 60 millones de consultas en Atención Primaria en el conjunto nacional y 20 millones de primeras consultas en atención especializada, teniendo en cuenta los 234 millones de consultas de atención primaria y los 81 millones de atención especializada que anualmente se realizan en España.

“Es hora de llamar sin vacilación y más que nunca a la cooperación y atender así las secuelas sanitarias que ha dejado la pandemia: las inquietantes listas de espera quirúrgicas y de diagnóstico en un sistema público exhausto. Desde la Sanidad privada, volvemos a tender la mano”, concluye Rus.