Opinión

Con orgullo

Carmen Montón es ex ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y embajadora observadora permanente de España ante la OEA y la OPS

Invito a los lectores y lectoras a que vivamos el próximo 28 de junio con orgullo. El 28 de junio es una fecha de relevancia para celebrar los fundamentos constitucionales sobre los que se asienta nuestra convivencia de plena igualdad, dignidad humana y el libre desarrollo de la personalidad.

Da igual la orientación sexual que tengamos, da igual a quien amemos, da igual como sea nuestra familia. Mi invitación es a sentir un genuino, profundo y democrático orgullo ciudadano por vivir en uno de los países más avanzados en el reconocimiento de derechos y libertades. Fácilmente los que tenemos una edad sabemos que en una generación España ha pasado de tener una “ley de vagos y maleantes” que perseguía a las personas homosexuales, a reconocer el derecho al matrimonio igualitario y aprobar la ley de identidad de género, de forma pionera a nivel mundial.

El 28 de junio es un día para seguir reivindicando la plenitud de los derechos del colectivo LGTBI; y de reparación hacia tantas personas que han sido obligadas a vivir con vergüenza y ocultas durante siglos por salirse de las normas establecidas por el patriarcado. Por ello, también es un día para combatir y desterrar el discurso de odio y discriminación de quienes aún hoy sostienen que las personas homosexuales y transexuales no tienen los mismos derechos de ciudadanía por su orientación sexual y de género.

Digamos alto y claro desde una ética de convivencia plural y diversa que el odio, la violencia, la intolerancia, la discriminación y la desigualdad no tienen cabida en nuestra sociedad. Por último, el 28 de junio es un día para el compromiso, individual y colectivo, con el respeto, la diversidad sexual, de género y en las familias, desde una mirada en favor de las libertades y los derechos humanos. Celebremos con orgullo la diversidad y la convivencia como fortaleza de nuestra sociedad democrática.