La situación epidemiológica no es buena

El Ministerio de Sanidad debió haber previsto esto. Sin embargo, no lo hizo, como tampoco actuó con diligencia durante las anteriores olas

Desde este sábado la hostelería gallega pedirá el certificado Covid como medida para frenar el avance de la sexta ola de pandemia después de ser avalado por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia
Desde este sábado la hostelería gallega pedirá el certificado Covid como medida para frenar el avance de la sexta ola de pandemia después de ser avalado por el Tribunal Superior de Justicia de Galicia FOTO: Xoán Rey EFE

La pandemia ha vuelto a coger a las autoridades sanitarias españolas con el pie cambiado. Durante semanas, los mensajes oficiales han divulgado hasta la saciedad la especie de que España era el ejemplo del mundo y de que poco más o menos se había alcanzado la inmunidad de rebaño gracias a la exitosa campaña de vacunación. Atendiendo al lenguaje gubernamental y de sus satélites, nuestro país venía a ser así el nuevo adalid en el combate de la Covid-19, una suerte de isla paradisiaca en medio de un océano especialmente revuelto por la marejada del coronavirus en Europa central y del Este. Los que lo esgrimían utilizaban para ello la foto fija de la incidencia, que mostraba efectivamente datos sobre contagios comparativamente bajos con respecto a otros estados de nuestro entorno.

Sin embargo, España no es una isla y las fotos fijas no muestran tendencias, sino realidades perecederas. Ha bastado la llegada de la primera ola de frío y el aumento subsiguiente de las interacciones sociales para desbaratar el optimismo oficial: las infecciones han terminado por dispararse, como era previsible y ya apuntaban algunos expertos que ocurriría. España se encamina a una incidencia a 14 días de 200 casos por cada 100.000 habitantes y en algunas autonomías como Navarra y el País Vasco el riesgo es ya latente.

El Ministerio de Sanidad debió haber previsto esto. Sin embargo, no lo hizo, como tampoco actuó con diligencia durante las anteriores olas, demostrando una vez más que la Salud Pública es el área en la que más flaquea. Hace apenas dos semanas, el Ministerio consignó incluso en el primer borrador del nuevo semáforo de restricciones que la situación epidemiológica era «muy favorable», teniéndolo que borrar en la versión final ya aprobada.