Predicen la aparición del cáncer de ovario años antes tras descubrir cómo se inicia en pacientes de alto riesgo

Un nuevo estudio avanza con muchos años de antelación qué mujeres con la mutación BRCA-1 desarrollará este tipo de tumor

Un nuevo estudio avanza con muchos años de antelación qué mujeres con la mutación BRCA-1 desarrollará este tipo de tumor
Un nuevo estudio avanza con muchos años de antelación qué mujeres con la mutación BRCA-1 desarrollará este tipo de tumor FOTO: Dreamstime Día Mundial del Cáncer de Ovario

El cáncer de ovario es uno de los tumores más dañinos a los que se puede enfrentar una mujer. Según datos de la Asociación Española contra el Cáncer, en 2020 se diagnosticaron 313.959 casos nuevos en el mundo (3.543 casos nuevos en nuestro país) y 207.252 mujeres fallecieron a causa de esta enfermedad (1.993 en España), lo que representa un 1,68%, según las estadísticas de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Ahora, científicos especializados en células madre del Centro Médico Cedars-Sinaí han publicado en la revista científica «Cell Reports» los orígenes de un cáncer de ovario común mediante el modelado de tejidos de las trompas de Falopio, lo que les ha permitido caracterizar cómo una mutación genética pone a las mujeres en alto riesgo de padecer este cáncer y predecir muchos años antes si lo padecerán.

El hallazgo resulta de gran importancia, ya que los tejidos creados, conocidos como organoides, tienen el potencial de predecir qué mujeres desarrollarán cáncer de ovario con años o incluso décadas de antelación, lo que permitiría estrategias de detección temprana y prevención.

El cáncer de ovario es la principal causa de muerte por cáncer ginecológico, en parte porque los síntomas suelen ser sutiles y la mayoría de los tumores eluden su detección hasta que se encuentran en fases avanzadas y se han extendido más allá de los ovarios. Mientras que el riesgo de desarrollar un cáncer de ovario a lo largo de la vida es inferior al 2% para la población femenina en general, el riesgo estimado para las mujeres portadoras de una mutación en el llamado gen BRCA-1 es de entre el 35% y el 70%, según la Sociedad Americana del Cáncer. Ante estas probabilidades tan elevadas, algunas mujeres con mutaciones en el gen BRCA-1 optan por la extirpación quirúrgica de las mamas o de los ovarios y las trompas de Falopio, aunque nunca lleguen a desarrollar cánceres en estos tejidos.

Los resultados del nuevo estudio podrían ayudar a los médicos a determinar cuáles de estas mujeres tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de ovario en el futuro y cuáles no y buscar nuevas formas de bloquear el proceso o tratar el cáncer. «Creamos estos organoides de Falopio utilizando células de mujeres con mutaciones en el gen BRCA-1 que habían padecido cáncer de ovario», explica el doctor Clive Svendsen, director ejecutivo del Instituto de Medicina Regenerativa de la Junta de Gobernadores del Cedars-Sinaí, en Estados Unidos. «Nuestros datos respaldan investigaciones recientes que indican que el cáncer de ovario en estas pacientes comienza realmente con lesiones cancerosas en el revestimiento de las trompas de Falopio. Si podemos detectar estas anomalías en su inicio, quizá podamos cortocircuitar el cáncer de ovario», añade.

Un estudio prometedor

Para realizar sus descubrimientos, el equipo de investigación generó células madre pluripotentes inducidas (IPSC), que pueden producir cualquier tipo de célula. Empezaron con muestras de sangre tomadas de dos grupos de mujeres: pacientes jóvenes con cáncer de ovario que tenían la mutación BRCA-1 y un grupo de control de mujeres sanas. A continuación, los investigadores utilizaron las iPSC para producir organoides que modelaran el revestimiento de las trompas de Falopio y compararon los organoides de los dos grupos.

«Nos sorprendió encontrar múltiples patologías celulares consistentes con el desarrollo del cáncer sólo en los organoides de las pacientes con BRCA-1. Los organoides derivados de las mujeres con el cáncer de ovario más agresivo mostraban la patología organoide más grave», explica Nur Yucer, científico del proyecto en el laboratorio de Svendsen y primer autor de la investigación.

Además de mostrar cómo se «siembra» el cáncer de ovario en las trompas de Falopio de las mujeres con BRCA-1 mutado, la tecnología de organoides puede utilizarse potencialmente para determinar si un fármaco podría funcionar contra la enfermedad en un individuo, avanza Svendsen. La clave está en que cada organoide lleva los genes de la persona que proporcionó la muestra de sangre, lo que lo convierte en un gemelo del revestimiento de las trompas de Falopio de esa persona. Así, en los organoides pueden probarse múltiples fármacos sin exponer al paciente a ellos.

«Basarnos en estos hallazgos puede permitirnos algún día ofrecer una detección temprana del cáncer de ovario que salve la vida de las mujeres portadoras de la mutación BRCA-1 y crear estrategias eficaces e individualizadas de prevención y, en caso necesario, de tratamiento», asegura Jeffrey Golden, vicedecano de Investigación y Educación de Posgrado y director del Instituto de Investigación Burns y Allen en el Cedars-Sinaí.