Pacientes

Cáncer infantil: «Nacho no entendía por qué tenía que salir de la piscina e ir al hospital»

María, madre de Nachete
María, madre de NacheteLa RazónLa Razón

Nachete ha tenido que someterse a dos trasplantes de médula, ha recibido dos terapias celulares y ha estado nueve meses ingresado. Todo empezó a los 10 años. Por la mañana le daban unos dolores de tripa muy raros y su pediatra, buscando otra cosa, «fue la primera que le salvó la vida», recuerda María, su madre.

«Le hicieron una analítica y nos derivaron a La Paz. El 23 de julio de 2019 nos dijeron que tenía un cuadro compatible con leucemia. Mi hijo no entendía por qué esa mañana había estado en la piscina y tenía que ir al hospital pese a encontrarse bien”.

“Tras un montón de pruebas, a los dos o tres días nos dieron el diagnóstico: leucemia mieloide. Luego nos dijeron que era secundaria, la peor porque no tiene tratamiento, y lo único que le podía salvar la vida era un trasplante de médula».

Pese al mazazo, tuvieron suerte. «Le diagnosticaron de forma tan precoz que no llegaba ni al nivel de blastos necesarios. El 14 de agosto le subieron y nos llevaron a la Unidad CRIS donde le dieron dos ciclos de quimio especial y uno de acondicionamiento para el trasplante». El primer donante fue su padre. Pero a los 15 días sufrió un fallo hepático. Al mes le dieron otro ciclo de acondicionamiento». Y en diciembre de 2019 María le donó su médula.

«Mi hijo, gracias a la investigación, ha recibido dos terapias celulares. Llegan a diagnosticarle en 2015 y no habría salido adelante».