Asalto a la razón

"Tomo hoy prestado ese título para aludir al fenómeno de recrudecimiento de las enfermedades mentales que sacude la situación sanitaria del mundo de nuestros días"
"Tomo hoy prestado ese título para aludir al fenómeno de recrudecimiento de las enfermedades mentales que sacude la situación sanitaria del mundo de nuestros días"

Fue el filósofo y crítico literario húngaro György Lukács, de matriz marxista, quien escribió un libro celebérrimo a mediados de los 50 que se llamaba así. Nosotros, los cachorros antifranquistas de aquella época, lo leíamos con fruición. En sus páginas se analizaba la trayectoria seguida por el pensamiento occidental desde Schelling («¿quién será ese?», se preguntarán las víctimas de la Logse y los sucesivos planes de estudio) hasta Hitler.

Tomo hoy prestado ese título para aludir al fenómeno de recrudecimiento de las enfermedades mentales que sacude la situación sanitaria del mundo de nuestros días como un trallazo de irracionalidad descargado a posteriori de la pandemia y a consecuencia de la misma, según los neurólogos, los psiquiatras, los psicólogos y hasta la mismísima OMS. Irracionalidad, he dicho, y digo bien, pues ¿acaso no suele decirse que los locos son personas que han perdido la razón?

Mal andamos. Las cifras que se manejan son alarmantes. Asegura la citada institución que uno de cada dos bípedos implumes padece ya o padecerá en un futuro que está a la vuelta de la esquina severos síndromes de neurastenia, depresión, ansiedad, bipolaridad, paranoia, delirios de persecución, déficit de atención, autismo tendencias suicidas y otros trastornos mentales rayanos en la neurosis, la psicosis y la psicopatología. Puede haber un exceso de alarmismo, pero la verdad es que basta con encender la telebasura, escuchar la radio, leer la prensa, taconear en las redes o echar unas parrafadas con cualquier hijo de vecino para percibir atisbos de chaladura en las palabras que llegan a nuestros oídos o en los visajes y actitudes de quienes las pronuncian.

¿A qué ocultarlo? Será por el confinamiento, por la soledad, por los efectos secundarios del virus, por la guerra de Ucrania, por el zafarrancho de la inteligencia artificial, por el espejismo de los metaversos, por la promiscuidad de la metástasis demográfica, porque el homo sapiens regresa al mono o porque soy yo quien se está volviendo loco, pero la racionalidad retrocede en todos los frentes. El futuro ya ha empezado. Dios nos libre de él.