Hallazgo español

Demuestran cómo la dieta mediterránea evita la repetición de accidentes cardiovasculares

Seguir este patrón de alimentación redujo un 30% la aparición de eventos cardiacos, según un estudio español

el patrón de la dieta mediterránea proporciona a nuestro cuerpo elementos antioxidantes suficientes como para mantener a raya el proceso de oxidación de las células de nuestro organismo | Fuente: Dreamstime
el patrón de la dieta mediterránea proporciona a nuestro cuerpo elementos antioxidantes suficientes como para mantener a raya el proceso de oxidación de las células de nuestro organismo | Fuente: DreamstimeDreamstimeDreamstime

Las bondades de la dieta mediterránea son muchas y muy variadas, ya que se ha demostrado que reduce la mortalidad en personas mayores de 65 años. Pero no solo eso, ya que, además, en plena pandemia, también se ha confirmado que seguir este patrón de alimentación reduce el riesgo de Covid-19 un 64%. Pues bien, ahora existen nuevos argumentos para dar prioridad a este tipo de alimentación, ya que investigadores españoles han llegado a la conclusión de que la dieta mediterránea previene la recurrencia de eventos cardiovasculares frente a una dieta baja en grasa. Así lo ha confirmado un trabajo impulsado porel Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), el Hospital Universitario Reina Sofía, la Universidad de Córdoba y el CiberOBN.

La enfermedad cardiovascular sigue siendo una de las primeras causas de mortalidad y gasto sanitario en Europa. Además de los fármacos y los procedimientos de revascularización, el estilo de vida es un claro determinante tanto de la incidencia como de la recurrencia de los eventos cardiovasculares. Dentro de los componentes del estilo de vida, la dieta es el factor más estudiado y respaldado cuando se trata de mejorar esa salud cardiovascular. En este sentido, la dieta baja en grasa, es decir, rica en hidratos de carbono complejos, y la dieta mediterránea (rica en grasa monoinsaturada cuya fuente de grasa principal es el aceite de oliva virgen), han probado ser eficaces en la prevención primaria de enfermos de alto riesgo que aun no han desarrollado enfermedad cardiovascular. Sin embargo, hasta el momento la dieta mediterránea no había demostrado efectos beneficiosos sobre la salud en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida, comparada con otro patrón de alimentación cardiosaludable como es la dieta baja en grasa.

Por este motivo, investigadores del grupo de Nutrigenómica y Síndrome Metabólico del IMIBIC realizaron el ensayo clínico (CORDIOPREV) para dar respuesta a esta cuestión clínica de alta trascendencia para los pacientes. En concreto, este ensayo clínico aleatorizado se ha realizado en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. En este estudio, 1.002 pacientes con enfermedad coronaria establecida de entre 20 y 76 años recibieron una intervención dietética con dieta mediterránea o de dieta baja en grasa y fueron seguidos durante siete años. El objetivo principal del estudio fue valorar la aparición de nuevos eventos cardiovasculares mayores, (o evento principal) que incluía infarto de miocardio, revascularización (bypass, cateterismos, stents), accidente cerebrovascular isquémico (ictus), enfermedad arterial periférica y muerte de origen cardiovascular (muerte súbita) evaluando su aparición en los dos tipos de dieta.

El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre (centro), entre otras autoridades, en la presentación de los resultados del estudio Cordioprev
El consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre (centro), entre otras autoridades, en la presentación de los resultados del estudio CordioprevEUROPA PRESSEUROPA PRESS

Desde octubre de 2009 hasta febrero de 2012 se incluyeron los 1.002 participantes del estudio. La población tenía una media de 59,5 años, y, como reflejo de la proporción habitual de la enfermedad coronaria, era en su mayoría varones (un 82,5%). El evento principal del estudio se produjo en 198 participantes, 87 en el grup9o de la dieta mediterránea (un 17,3%) y 111 en el de la dieta baja en grasas (un 22,2%), lo que supone una disminución de la frecuencia de entre un 25 y un 30 por ciento aproximadamente en los participantes que siguieron la dieta mediterránea. Estos efectos fueron más evidentes en los varones, donde la diferencia entre dietas fue casi de un 35 por ciento en favor de la dieta mediterránea.

Cabe resaltar que la incidencia que se encontró en las dos ramas del estudio es inferior a la habitual en este tipo de enfermos (un 25% a los 5 años), lo que podría indicar que, a pesar de las diferencias encontradas, ambas dietas ejercieron efectos cardiosaludables. En conclusión, la dieta mediterránea fue superior a la dieta baja en grasas en prevenir la aparición de infarto de miocardio, revascularización, accidente cerebrovascular isquémico, enfermedad arterial periférica y muerte de origen cardiovascular. «Los resultados son muy relevantes para la práctica clínica, apoyando el uso de la dieta mediterránea para prevenir la recurrencia de la enfermedad cardiovascular. Este estudio marca un hito en la prevención cardiovascular y su repercusión será clave para la sociedad y para el mundo científico dado que permitirá con un alto grado de evidencia científica el poder recomendar este tipo de dieta a las personas que previamente han tenido un evento cardiovascular», remachan los investigadores.