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La Ciencia acorrala a los alimentos ultraprocesados

Abusar de este tipo de comida se vincula a más obesidad, cáncer, infartos, demencia o depresión

Hace años que sabemos que aquello que comemos a diario se convierte en una pequeña gota de agua que va creando un gran océano de salud. Sin embargo, cuando en esa dieta se incluyen de forma habitual alimentos ultraprocesados, esas nuevas gotas no hacen otra cosa más que erosionar y minar el organismo, ya que cada vez hay evidencias científicas más contundentes de que un menú alejado de los productos frescos y de temporada, con alimentos artificiales, es un peligro para la salud física y mental.

Hace pocos días, dos nuevos estudios publicados en la prestigiosa revista «British Medical Journal» (BMJ) confirman que comer ultraprocesados de forma generalizada aumenta la mortalidad, el riesgo de padecer un cáncer y de sufrir enfermedad cardiovascular. En concreto, un primer trabajo impulsado por investigadores de la Universidad de Tufts y de la Universidad de Harvard asegura, tras estudiar tres grandes cohortes estadounidenses con más de 200.000 personas a las que se les siguió durante dos décadas, que los varones que tomaban elevadas tasas de productos ultraprocesados tenían casi un 30% más de riesgo de desarrollar cáncer de colon que aquellos hombres que consumían cantidades más pequeñas de estos alimentos. Y lo curioso, en este caso, es que la asociación no se vio tan clara al analizar la población femenina.

Por su parte, el segundo estudio realizado en Italia analizó los datos de 22.895 adultos italianos (el 48% de ellos varones), teniendo en cuenta tanto el tipo de dieta que seguían como otros factores de riesgo y llegó a la conclusión de que quienes tomaban una mayor cantidad de alimentos con un alto nivel de procesamiento tenían un 19% más de riesgo de morir por cualquier causa, es decir, elevada su mortalidad, mientras que disparaba un 32% las probabilidades de muerte por enfermedad cardiovascular en comparación con quienes tomaban menos cantidad de estos productos, lo que vuelve a evidenciar el dañino «poder» que tienen estos alimentos en el organismo.

A todo ello se suma, también, la evidencia científica de que este tipo de productos dispara la obesidad, debido a los componentes a base de los que se crean, principalmente azúcares, sal y grasas saturadas. Pero no solo eso, ya que un estudio español demostró en 2020 que su ingesta se asocia a un riesgo hasta tres veces superior de desarrollar el síndrome de fragilidad en los ancianos.

También impacto neurológico

Estas recientes demostraciones científicas hacen hincapié en las consecuencias físicas del consumo de los ultraprocesados, pero lo cierto es que no son las únicas, ya que también tienen un fuerte impacto en la salud mental. Así lo demostró hace unas semanas un trabajo realizado por investigadores de la Facultad de Medicina Charles E. Schmidt de la Universidad Atlántica de Florida (EE UU), que ratificó que el consumo de ultraprocesados se vinculó con más riesgo de depresión, pues se observó que quienes los tomaban tenían incrementos estadísticamente significativos de síntomas de salud mental adversos.

Los ultraprocesados aceleran el envejecimiento de los órganos, pero también de las neuronas, ya que, según un estudio chino publicado en la revista «Neurology», las personas que comen más productos con un elevado procesamiento tienen más riesgo de sufrir en el futuro demencia en comparación con quienes los ingieren de forma esporádica.

¿Qué tienen estos productos?

Aunque el concepto de productos ultraprocesados resulta muy general y, en ocasiones, difuso, lo cierto es que es fácil distinguir cuáles son, ya que se trata de aquellos alimentos que tienen más de cinco ingredientes e incluyen un nivel de procesamiento elevado. Productos horneados, envasados, cereales azucarados, bollería industrial o productos listos para calentar y comer forman parte de esta lista de alimentos que llenan las estanterías de los supermercados y que contienen altos niveles de azúcar, grasa y sal, mientras que, por el contrario, carecen de nutrientes como vitaminas o fibra.