Así mejora la protonterapia: innovación contra más tipos de cáncer

La terapia de protones aplicada a más tumores y perfiles de pacientes multiplica las opciones de su uso

Prontoterapia
Prontoterapia FOTO: LUIS DOMINGO La Razón

Su nombre ya no es un desconocido en nuestro país y, por suerte, su empleo tampoco. La protonterapia se ha convertido en apenas unos años en la herramienta radioterápica más eficaz para tratar el cáncer, sobre todo cuando nos referimos a tumores pediátricos.

Buena prueba de ello ha sido la reciente celebración del XXI Congreso de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR), un espacio en que los profesionales del Centro de Protonterapia Quirónsalud, analizaron los beneficios de esta radioterapia en el abordaje de diferentes tipos de cáncer. «Nuestro centro ha presentado el análisis de los efectos secundarios tempranos que presentaron los 132 niños que hasta el momento han finalizado tratamiento y llevan más de nueve meses de seguimiento. Hemos evidenciado que la aparición de los mismos ha sido muy baja y en su mayoría relacionada con problemas transitorios de inflamación cutánea, si bien es cierto que existe un número de pacientes de pronóstico complejo para los cuales resulta difícil obtener los resultados deseados. Ninguno de estos niños presentó toxicidad aguda que podamos considerar importante», asegura el doctor Raúl Matute, jefe del Servicio de Oncología Radioterápica del Centro de Protonterapia Quirónsalud.

El uso de la protonterapia en nuestro país comienza a ser una realidad cada día más accesible y segura para los pacientes, con innovaciones que van ampliando su funcionalidad. «Desde prácticamente el inicio del funcionamiento de nuestra unidad hemos ido planteándonos y consiguiendo avances en el desarrollo de la técnica de protonterapia con dos objetivos claros: mejorar la calidad de los tratamientos y hacer que estos sean más confortables para los pacientes. Así se introdujeron paulatinamente mejoras como el uso de anestesia, de tratamientos guiados por imágenes superficiales, el manejo de movimientos respiratorios, y, recientemente, la radiocirugía», explica el doctor Raymond Miralbell, director médico del Centro de Protonterapia Quirónsalud. En este sentido, el centro ha incorporado a su máquina dispositivos que aumentan aún más la precisión de los tratamientos «y hemos logrado reducir significativamente el número de sesiones en algunas patologías realizando incluso tratamientos en una única fracción», destaca el doctor Miralbell.

Además de las mejoras, la protonterapia también está abriendo su campo de uso. «Tenemos publicaciones sobre el beneficio del tratamiento radioterápico con protones en patologías como tumores de pulmón, de esófago, hepáticos y de mama. La posibilidad de tratar cáncer de próstata en pocas fracciones de protones significa también una reducción en los recursos necesarios, haciéndolos más accesibles. El tratamiento hipofraccionado en otras localizaciones (metástasis aisladas, páncreas, etc.) combinados con tratamientos sistémicos de quimioterapia o inmunoterapia están en estudio y aplicación en otros centros del mundo», explica el doctor Matute.

Y los expertos coinciden en que el futuro de la protonterapia en España es extraordinariamente prometedor. «Nuestro país se sitúa en una privilegiada situación entre los países con una tecnología puntera en el campo de la radioterapia. La protonterapia, al mismo tiempo que aumentará la calidad de vida de los pacientes con cáncer reduciendo de forma significativa las posibles secuelas derivadas de los tratamientos y permitiendo que cada vez un mayor número de pacientes se incorporen a una vida normal después de haber superado la enfermedad, ayudará además con una acción sinérgica a aumentar la eficacia terapéutica de otros tratamientos para el cáncer como estamos ya empezando a ver con la inmunoterapia, tratamiento que ha revolucionado el campo de la oncología en general», concluye el doctor Miralbell.

Útil para más personas

►El tratamiento con protonterapia puede ser beneficioso para casos no contemplados ahora en las guías. «Se contempla casi sin objeciones para los pacientes pediátricos. Aunque con menos rapidez de la deseada, estamos tratando de incorporar indicaciones para adultos jóvenes con potencial supervivencia futura como para poder presentar efectos secundarios derivados de su tratamiento que deterioren su calidad de vida. También adultos en los que la localización de su tumor junto a órganos críticos comprometa la seguridad de su tratamiento radioterápico o pacientes de más de 65 años con esperanza de vida y de calidad de vida significativas», asegura el doctor Miralbell.