Sociedad

¿Qué es lo último en salud bucodental?

Un cepillo que limpia a la vez el interior y el exterior de los dientes o brackets que no se ven revolucionan el cuidado de la boca

Brackets
Brackets FOTO: Balene Balene

Los avances producidos en el campo de la Odontología en los últimos años han sido enormes. Empezando por los implantes y terminando por las llamadas «ortodoncias invisibles» esta área no ha parado de crecer. Y es que tener una buena dentadura es importante, más allá de la estética y la tecnología bucodental no para de innovar para dar respuesta a esa demanda y buscar soluciones a problemas como la higiene dental de las personas con problemas de movilidad.

Con ese objetivo nace un revolucionario cepillo de dientes –cuyo diseño y fabricación son españoles, concretamente en la provincia de Alicante– que tiene un cabezal de doble cara (único también) que limpia a la vez la cara interna y externa de los dientes. La idea le surgió a Paul Victoria Mancy, que era el responsable de salud oral y director de Marketing para Europa en la farmacéutica GSK, al volcarse en el cuidado de sus padres, enfermos de cáncer. Fue entonces cuando descubrió que, a medida que avanzaba su deterioro, una de las mayores dificultades a la hora de atender a personas con poca movilidad es la limpieza de la boca. Y por su experiencia profesional sabía que una mala higiene bucodental, y en consecuencia la mayor presencia de placa, supone la puerta de entrada a todo tipo de infecciones y enfermedades.

De esta forma, y tras dejar su puesto y dedicar nueve años a la investigación y el diseño de varios prototipos, logra desarrollar un cepillo, único en el mundo, que permite un cepillado eficaz y sin esfuerzo gracias a su cabezal independiente del mango, que permite un movimiento de 180 grados, con un ángulo constante de 45 grados, lo que aporta mayor eficacia en la remoción de placa.

Su cabezal de doble cara limpia a la vez la cara interna y externa de los dientes y, además, permite un movimiento de 180 grados
Su cabezal de doble cara limpia a la vez la cara interna y externa de los dientes y, además, permite un movimiento de 180 grados FOTO: Balene Balene

Además, otra ventaja del cepillo –denominado Balene–, es que incluye un nuevo material para la fabricación de las cerdas, que sustituyen el nailon tradicional por el Tyflex, un elastómero hidrófilo (es decir, que repele el agua) que por su composición elimina el 99,9% de las bacterias que habitan en las cerdas.

En su último número, la prestigiosa revista científica «Antibiotics» publica un artículo sobre la eficacia de estos cepillos frente a los tradicionales en cuanto a la remoción de placa. El estudio, realizado por el Dr. David Herrera, del Grupo de Investigación ETEP (Etiología y Terapia de las Enfermedades Periodontales y Periimplantarias), determina que los cepillos Balene permiten una limpieza dental eficaz en un tiempo menor que con un cepillo de cerdas de nailon y que, mientras el tiempo recomendado de limpieza, que según la Asociación Dental Americana es de dos minutos, Balene es eficaz en tan solo 40 segundos de cepillado.

Hasta el momento el «invento» ha conseguido una patente mundial y, en unas semanas, se presenta su versión eléctrica, denominada sónica por el tipo de movimiento que hace el cabezal.

Adiós a las férulas

Otra innovación que afecta tanto a la funcionalidad como a la estética son los llamados brackets linguales. Esta modalidad se diferencia de los tradicionales en que se colocan en la cara interna de los dientes y, por lo tanto, no se ven. «No son muy conocidos, a pesar de que es la única ortodoncia que podemos considerar “invisible” de verdad. La colocamos en la cara interna de los dientes, así que no se aprecian ni siquiera en distancias cortas», explica Patricia Bratos, ortodoncista y cofundadora de la Clínica Dental Ferrus & Bratos de Madrid.

«Muchas de las personas nos piden una ortodoncia discreta y, casi siempre, vienen con la idea de colocarse alineadores invisibles, porque actualmente es el sistema de ortodoncia más anunciado –cuenta la ortodoncista–, pero cuando les comentamos que existe la opción de llevar brackets que no se ven, siempre se sorprenden y se decantan por ellos».

Por otra parte, el hecho de que los brackets linguales sean fijos les evita tener que estar pendientes de quitarse unas férulas, guardarlas, limpiarlas y cambiarlas. Además, mientras los alineadores deben mantenerse puestos, al menos, 22 horas al día para que se cumpla con la planificación, y estas personas tienen que mantener una imagen muy estricta, «los brackets linguales les da la libertad para continuar mejorando su sonrisa sin la necesidad de estar pendientes del uso de las férulas», continúa Bratos.

La planificación de este tipo de ortodoncias debe ser muy exhaustiva y estar controlada en todo momento, de esta forma «los sistemas de brackets, al ser fijos, siempre nos permiten tener más control sobre cada uno de los micromovimientos que realizan los dientes. En el caso de los linguales, contamos con brackets y arcos personalizados, no estándar. Por ello, como ortodoncistas nos encontramos ante diferentes aparatos dentales en cada paciente», concluye la experta.