Salud

Los alimentos que ayudan a combatir la alergia al polen

Se recomienda llevar una alimentación basada en productos frescos que aporten antioxidantes, vitaminas, minerales y ácidos grasos insaturados

La alergia al polen es una de las más comunes
La alergia al polen es una de las más comuneslarazon

La histamina es la sustancia química que genera el sistema inmune cuando percibe algún alérgeno, como el polen. Actúa en el organismo como hormona y como neurotransmisor, y es la responsable de muchos de los síntomas de las alergias primaverales, como secreciones de la nariz o estornudos.

Las alergias de primavera afectan a las vías respiratorias, a los ojos y a la piel. Y evitar el consumo de alimentos que estimulan la liberación de histamina y consumir otros que se vinculan con la disminución de esta sustancia, puede ayudar a controlar los síntomas de la alergia al polen.

Por otra parte, el funcionamiento del sistema inmunitario puede verse afectado por la carencia de vitaminas y minerales a los afectados por rinitis. Además, los estados inflamatorios, como ocurre durante un proceso alérgico, consumen gran cantidad de recursos del organismo y provocan la formación de radicales libres, según informa rinoebastel. Ante esta circunstancia se recomienda llevar una alimentación basada en productos frescos que aporten antioxidantes, vitaminas, minerales y ácidos grasos insaturados, que ayudarán a evitar la oxidación.

Entre ellos destacan:

Té verde. Aporta catequinas, con efecto antioxidante que limitan el estrés oxidativo que potencia la inflamación y activación inmunitaria alérgica.

Vitamina C. Las frutas y verduras son una fuente importante de antioxidantes y fibras, que limitan la liberación de histamina. En este caso se recomiendan los cítricos, como naranja, limón y kiwi, además de manzana, pera, higos, uvas, mango, sandía y pimientos.

Quercetina. Este antioxidante al que se le atribuyen propiedades antialérgicas está presente en alimentos como ajos, cebolla, peras, cerezas y avena, entre otros.

Vitamina B. Las vitaminas de este grupo ayudan en diferentes funciones del organismo, como el mantenimiento del sistema inmunitario. Además, son necesarias para la producción de glóbulos rojos (vitamina B12) y para mantener las funciones del sistema nervioso (B1). Los alimentos que destacan en este grupo son el boniato, la coliflor, las espinacas y los rábanos.

Vitamina E. Destacan por sus propiedades antioxidantes y ayudan a aumentar las defensas de nuestro organismo. En este grupo se incluyen las verduras y hortalizas verdes como los espárragos y la lechuga.

Jengibre. Se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, antixodantes así como antihistamínicas, lo que ayuda a combatir la congestión y la secreción nasal.

Zinc. También estimula la producción de defensas y ayuda al sistema inmunitario. Las verduras que incluyen zinc son el apio, las berenjenas y la calabaza.

Ácidos grasos omega 3. Fortalecen el sistema inmunitario y además tienen propiedades cardioprotectoras. Los alimentos que aportan mayor cantidad de omega 3 son los pescados azules, como el salmón y las sardinas, , además de las semillas de lino y las nueces.

Ácido fólico. Conocido por sus propiedades antiinflamatorias se encuentra en lentejas, garbanzos, habas, lechuga y espárragos.

En cuanto a los alimentos no recomendados, hay que evitar los que promueven el estado inflamatorio como los ultraprocesados, ricos en grasas trans o azúcar, así como aquellos que pueden provocar una reacción cruzada en caso de alergia al polen porque contienen proteínas similares.

Entre estos últimos se encuentra la miel y otros productos obtenidos de las abejas, así como el melón, los melocotones, los albaricoques, las nueces, las avellanas y el plátano.