Prótesis

Prótesis que mejoran la vida de los pacientes amputados

Los implantes protésicos osteointegrados ofrecen soluciones sustanciales tras perder un miembro

Prótesis de pierna
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Se estima que hay aproximadamente 60.000 personas amputadas en España, según datos de la Federación Española de Ortesistas y Protesistas (FEDOP). Afrontar la amputación de un miembro es un trance difícil de sobrellevar. A las molestias y dificultades propias de la amputación, se une el fuerte impacto psicológico que supone enfrentarse a la separación de un miembro. El paciente debe afrontar la pérdida de una parte de su cuerpo, la alteración de su imagen, la disminución de su movilidad, el dolor fantasma (dolor que se siente en la parte amputada), la depresión, la ansiedad y el aislamiento.

Como indica el doctor Antoni Fraguas Castany, director del equipo de traumatólogos Artro Esport del Centro Médico Teknon, los cuidados de un paciente amputado implican «un manejo multidisciplinar que compromete a médicos, fisioterapeutas, enfermeras, psicólogos, etc. En términos generales, los principales aspectos son controlar el dolor producido por la aparición del Síndrome del Miembro Fantasma; favorecer la cicatrización de la herida; evitar la abducción, rotación externa y flexión de la extremidad inferior amputada; y abordar las necesidades psicológicas del paciente y su entorno».

La amputación de una extremidad implica un cambio drástico en la vida del paciente, que generalmente tiene que someterse a múltiples intervenciones para estabilizar sus lesiones y pasa por un largo proceso de adaptación a su nueva situación. En el caso de la amputación de una de las extremidades inferiores, además, deben aprender a caminar con prótesis externas que, en la mayoría de los casos, se articulan con el muñón a través de encajes de silicona. El uso repetitivo de estas prótesis desencadena molestias, lesiones cutáneas, contracturas, lumbalgias… que hacen que muchos decidan dejar de utilizarlas.

Este tipo de prótesis proporciona mayor funcionalidad y aumenta la estabilidad

Buscar soluciones para mejorar la calidad de vida de estos pacientes es uno de los grandes retos de los especialistas de traumatología. El equipo del doctor Fraguas encuentra en los implantes protésicos integrados unos buenos aliados para los afectados. Estos implantes de titanio rugoso se insertan directamente en el hueso remanente del miembro amputado y proyectan fuera de la piel un encaje externo donde se conecta la prótesis externa. Dichos implantes pueden sujetar prótesis externas en pacientes amputados por encima o debajo de la rodilla, facilitando el uso de la prótesis y evitando el dolor de las partes blandas del muñón. «Proporcionan una funcionalidad mayor, incrementan el perímetro y tiempo de marcha con una marcada mejoría en la estabilidad cuando se las compara con las prótesis de encaje, ya que mejoran el eje mecánico de la extremidad, transmiten las fuerzas al hueso directamente y mejoran el balance muscular», explica el doctor Ernesto Guerra, traumatólogo del mismo centro.

Es preciso hacer un TAC (tomografía axial computerizada) del hueso amputado para que la casa comercial confeccione el implante, que es único y se fabrica a medida para cada paciente. Después, se procede a su implantación. Antiguamente, se efectuaba en dos tiempos quirúrgicos, pero en la actualidad este proceso se ha simplificado y se resuelve en una sola cirugía mediante la cual seregulariza el muñón, se implanta el sistema dentro del hueso y se deja preparado el extremo externo para la conexión. Después de la cirugía, según el doctor Fraguas, «transcurren entre uno y dos meses hasta poder utilizar la prótesis. Depende de la buena evolución de la piel después de la operación y de la adaptación de la prótesis».

Suponen un gran avance; en muchos casos el paciente vuelve a practicar algún tipo de deporte

A pesar de su complejidad, el procedimiento es muy seguro y no suele generar rechazo: «Si la prótesis es realizada por un equipo quirúrgico experimentado, en el paciente indicado y con buen control postquirúrgico, el rechazo es excepcional. La principal causa de rechazo es la infección del implante, en cuyo caso hay que retirarlo. Suele salir bien y ni siquiera es necesario reemplazarlo en el futuro», añade el traumatólogo.

Ahora bien, los implantes de titanio rugoso no son aptos para cualquier paciente. El experto advierte que existen algunas contraindicaciones como osteoporosis, obesidad, vasculopatía severa, diabetes mal controlada, trastornos psíquicos, infección o neuropatías. Tampoco es posible implantar estas prótesis cuando existe carencia de un segmento aceptable de hueso donde se pueda anclar la prótesis de osteointegración, haya problemas de piel, ni en pacientes por encima de 65 años o por debajo de los 20. En el resto de los casos, suponen un gran avance y una mejora considerable en la calidad de vida de estos pacientes que, como adelanta el doctor, «en muchos casos vuelven a realizar algún tipo de deporte con este tipo de prótesis».

Principales ventajas

  • Rápida conexión entre los componentes. El proceso de colocación de la prótesis dura menos de 30 segundos y, en la mayoría de los casos, el paciente lo puede realizar solo, consiguiendo una mayor independencia.
  • Menos complicaciones. Se reducen notablemente los problemas del muñón derivados de las prótesis de encaje, que al estar en contacto directo con la piel suelen provocar úlceras, dolor y diversas molestias.
  • Mayor estabilidad. Este tipo de prótesis integradas permiten que la marcha del paciente sea mucho más fisiológica. En ocasiones, dependiendo del nivel de amputación, no se ve dramáticamente afectada.